poderna

CANTO XLIV

HA CAÍDO MOLEDO en tu baranda

y tú has creído que eran las vestales

del Tiempo y sus ofrendas.

Porque Moledo en ti son sólo libros

de historia rigurosa y datos ciertos.

Pero Nihil ya corre por las venas

de tu insomnio de Malla y el insomnio

carcomido en las sábanas sin sueño.

Y buscas...

Historia del viejo del guardacantón II-II

Al día siguiente no llovió. Al otro, Bonaventura se levantó dispuesto a reparar el tejado con los tablones que habían dejado en el salón. Dio...

Historia del viejo del guardacantón II-I

El soldado Bonaventura escapó del campamento militar donde le tenían destinado durante el sosiego de una guardia ordinaria, a primera hora de la...

Historia del viejo del guardacantón I

Amades, Costumari català, Barcelona, Salvat Editores, 1950, tomo II, página 217.

Bonaventura nació pobre. Fue en una mañana de primavera, en los tiempos en que se levantaban fábricas para el provecho de los hombres en los arrabales...

Muerte del viejo del guardacantón

Hace días que el viejo no está en el guardacantón. Después de muchos años, la esquina está vacía. Diría que sola. L'Aleix piensa, al pasar por su lado, que el viejo estará metido en su cama, tapado con mantas y con algo de fiebre. Le imagina una...

No son como el coral, como la rosa

No son como el coral, como la rosa,

tus labios, tus mejillas; no es tu frente

nevado espejo, nieve reluciente.

Si oscureció el sol, no es desdeñosa

tu melena castaña, ni ambiciosa

suena al pasar tu planta sin simiente;

y te prefiero...

Jettel que te quiero Jettel

Garcilaso de la Perra, Jettel que te quiero Jettel, Cerdanyola del Vallès, La Cesura, 2011.

Obras casi completas de Garcilaso de la Perra. Edición a cargo de Ernesto Barroso.

CANTO XXVIII

Un paraíso nuevo cada día

porque “Noticia de última hora: el esforzarse

no da frutos a todos.” Y bajo las arcadas,

tras las tapias, el Palo Bubónico contagia

sobre todo a los jóvenes que temen, más que nada

el sudor y la fiebre del trabajo sin sueldo.

Ricolf y Gangalot asomados al borde

del...

CANTO XXVII

Observa a su marido desmoronar los ojos

allá arriba en la torre,

mientras quita la tierra de las coles, las mete

en el capazo, luego, las ordena

en el capazo, luego, coge de nuevo coles

y les quita la tierra, de nuevo, luego, mira

de nuevo hacia la torre, donde ya no hay...

Aldonça, la blanca

Masriera, La penitent, 1891, detalle de la mujer.

Todo el mundo sabe que las monjas son buenas por definición. Todo el mundo sabe que los fantasmas no existen. Por eso quiere ser monja y, por eso, quiere no tener miedo, pero el bisbiseo vuelve a estar allí dentro, con ella.

CANTO XXVI

CARPE, sí, CARPE, lo que importa es CARPE.

Todos en procesión al CARPE DIEM.

Pero ella en casa, un ovillo gris

de lágrimas.

Un ovillo olvidado de camino

a las fiestas del CARPE, porque el novio,

su primer novio para siempre fue

a llevar a su amiga, a la fea.

¿Y qué va a ser...

MALANDANZAS DEL LOBO CASCARRÓN Y DE LA NIÑA AURORA LANA

En el país de las muñecas,

años hará… ¡qué sé yo!

Vivió una niña de trapo

de puro y fino algodón.

Iba a casa de una amiga,

luego, las dos, de excursión.

Su madre le aconsejaba,

que su madre le advirtió:

"No hables con desconocidos

aunque den buena razón.

Las apariencias engañan

y acaban en...

CANTO XXIV

Quiero cantar la alegría del grillo

entre las zarzas negras de Moledo.

Pero Moledo no es un pozo de alegrías

aunque broten a veces como copos de nieve.

No. Moledo amamanta a sus becerros

con la leche amarilla de su teta gastada,

con su leche amarilla y laberíntica,

con su leche cuajada y amarilla.

Malla...

CANTO XXIII

En el casino oscuro, la negra lotería,

en el hogar de apuestas, dulce hogar, bienvenidos,

en el desenfreno

voraz de unos colmillos que devoran

los panoramas,

que se lo comen todo: el coño de la puta

y las miradas de envidia del resto.

Y todos, onirantes, fantaseados, putos,

lamiéndose los límites antropomórficos del culo,

los límites...

Soliloquio de la odalisca

Hayez, Odalisca reclinada, 1839.

[…] a una tarde sin apenas tarde, se abre el cielo sin mundo y los dedos de los pies; si mira entre ellos, puede ver el contraluz de cúpulas y minaretes… El dorado inunda el firmamento. El dorado, más dorado, cae dentro —rendido, cuando no agotado— sobre...

Vida del salvaje Roc VIII

Finalmente, el salvaje Roc echa abajo la puerta, irrumpe en la celda y la toma en sus brazos:

—Prô quina follia és aquesta?!

Ella, una sombra pálida de la que fuera Caterina, tiembla de pasión.

—R-Roc? Eres tú?

Apenas queda nada del chaval que la pidiera a la ventana del patio...

Vida del salvaje Roc II-III

Escondido entre unas matas de romero, el Roc acecha el sueño del Ros, que sestea lo mismo a media mañana que a media tarde porque es un ganso a cualquier hora del día. Poco más allá, que es a un lado del camino, el Ros ha dejado...

Vida del salvaje Roc I

Cada mañana, de camino a la cantera, el Roc baja el trecho embarrado d'adroguers. Pasa por calderers de mala gana y cruza frente a la ventana que da al patio de los naranjos. La ventana que da al patio de los naranjos está sin reja y suele...

Égloga XIII

NEMOROSO

Se va el verano.

SALICIO

Se va el verano. Uno de tantos.

NEMOROSO

Para todos nosotros es el último.

SALICIO

Hasta el año que viene, Nemoroso.

NEMOROSO

No será más verano a nuestros ojos.

Miran con pasmo la hilera de nubes

que...

Vida del salvaje Roc IV

Las mujerucas, esta mañana, tuercen casi todas por la calle d'adroguers en busca de la umbría prometida. El julio es caluroso cerca del medio día y, si se aventuran por la callejuela aquella, aunque esté imposible por causa de las obras, se vuelven de seguro con una...

Bertrana, la dulce

Induno, Triste presentimento, 1862, detalle de la retratada.

Pero la Bertrana, de sus amigas, es la más risueña y glotona de todas y los zagales del barrio, los más gamberros y canijos, la acaban encontrando cuando ella no busca.

L'Aldonça y la monja monstruosa

Lewis, The Monk, 1846, detalle de la monja ensangrentada.

después de aquello. Ya no dormirá. Se sabe en cama ajena y en casa extraña, lejos del hogar materno. Escruta las sombras. Palpa el silencio. No se ve ni se oye nada. Ahora abunda la quietud de la noche en el interior de la celda, pero la...

Noches en Poderna

Barroso, Tierra III, 2007.

Novela. Memoria de las pequeñas criaturas. Prosa de costumbres.

Vida del salvaje Roc V

Antes había estado allí con una tal Carla, Camila o Carola. Lo recuerda bien, por las pecas en las tetas. Era de un rojo encendido y se ofrecía con gusto, la lengua muy jugosa y tierna fuera de la boca. Tuvieron que salir del local entre empujones...

CANTO XXI

Ya penden los cortejos de las ramas repletas,

los picarán los pájaros, las gentes ya los cogen.

Han surgido las grúas de cenizas bancarias,

han resurgido sobre los cielos de Moledo,

sobre todos los cielos perezosos, escuálidos,

como el hongo gobiernan la amnesia los barrios.

En...

Soliloquio de lamentación o Los muchos deleites del Ferran

«Què és lo que vols, fillet?» lo pregunta la Pura en la puerta de su casa. El chaval se la mira con recelo. Dice, no obstante, «vinc per'xò» y ella le invita a pasar: «Dus els cuartos?». Hace que sí con la cabeza y se la...

Vida del salvaje Roc VII

Hay un rastro vivísimo de vísceras que lleva del vientre ensangrentado de la ermita a la hoguera. Los restos de la profanación están esparcidos por el suelo del descampado: patas de banco, pedazos del altar y pliegos de legajos que vuelan en la noche. El viento los...

Los ojos de P

Una réplica enjuta y desvaída,

tus señoritas blancas, eternas señoritas,

señoritas cualesquiera de los tiempos posibles.

Suena en la radio Bowie for one day,

nos sentimos con fuerzas de seguir tu mirada

la vida hecha cartones we could be heroes just

por el hecho de estar...

La viuda y el gallo

Chagall, El gallo, 1928.

Volviendo los muchachos del cole, se paraban a mirar en los jardines de la viuda. Buscaban un hueco entre las ramas del seto o trepaban a la verja de barrotes negros, muy prestos, hasta asomar sus cabezas por encima del...

La desdicha de la Remei o La determinación de los miserables II

Pichot Gironés, Mercat, 1906-11.

para nada. Dan las diez en el reloj de pared. Hoy era el día. Hoy tenía que ser el día. L'Enric vuelve la vista a los versos de la égloga primera. Afuera, las paredes son las mismas. Todo sigue igual. Ella no llega. Ella, que está por...

La dicha de la Remei o La determinación de los miserables I

Pichot Gironés, Escena de mercat, 1906-11.

Visto de fuera, l'Aleix no comprende a qué responde la dicha de la pobre Remei. Él ha llegado a su puesto de frutas huyendo de cierto aire sombrío que va tras sus pasos y ella solamente ha sabido responderle con una sonrisa sincera y franca: «Voldràs un...

A L (en su niebla)

¿Qué quedó del amor, qué del olvido?

Sé que se lo has dicho con el viento, con las nubes, con el tiempo.

Te lo digo sin versos.

Sé que se lo dijiste en la mejilla, en el cuello y de rodillas.

Todos sabemos por tu bigote...

El Carles y la supervivencia del Galemys pyrenaicus (caroli o no)

Genovart i Boixet, Pont romà sobre la riera de Caldes i cases del poble sobre el riu, 1920-35.

nada por más que busque. Hace días que el morro le dice que no se trata del Galemys pyrenaicus de manual. Ha descubierto algunos indicios que sustentan la existencia de un nuevo taxón. Si pudiera hacerse con un ejemplar, tendría en sus manos el holotipo que...

CANTO XIX

Han encontrado un arca de petardos,

una bolsa de plástico del año

pasado. No recuerdan qué buscaban.

Los ha abducido el monte de su hallazgo.

"¡Aparta!" Mira el resto del camino,

la enorme pista seca y despoblada,

y vuelve a alzar la vista hacia el caballo.

CANTO XIII

Las vestales del tiempo se han dormido sin sed,

y cuatro sacerdotes sin cabeza

sacrifican la momia de la siesta

en los engalanados altares de Nihil.

Por las calles cabales se festejan

la procesión de botijos sin sombra

y las trompetas sucias del climatizador.

Seiku malgasta...

El luto del Mateu con hache intercalada

Preguntado por su mala cara, el Mateu responde «no res». El Mateu, con hache intercalada del latín Matthæus, se ha tenido siempre por un hombre digno, pasa que, de un tiempo a esta parte, va quedando menos del hombre que detenta la dignidad: «no puch amb la...

Dolors, tendera

Duran, Eligiendo grabados, 1879. detalle de una mujer.

Entre tanto, la Dolors los había casado, ocupado en la tienda de su madre y metido en el piso vacío que había encima del negocio familiar: «són tres plantes amb molta llum». Tanta organización le ablandó un poco el ánimo. El burro de Bonaventura lo notó en su voz.

Las tribulaciones de la reina pía

Martínez de Ampiés, Libro del Anticristo, Burgos, Fadrique de Basilea, 1497, detalle de la estampa del folio 5 recto.

Lo hablan de cierta reina, muy pía. Yacía junto a su esposo, el rey, una tarde de alcoba cualquiera, y, a medida que el calor nupcial menguaba en sombras, la joven languidecía en pensamientos tristes, voces graves que huían apenas de entre sus labios, encarnados...

Muerte primera del Guiraut

Mariposas del olvido… Los pedazos de papel lanzados al aire se le antojan mariposas del olvido. La metáfora no es suya, desde luego. La habrá leído por ahí, a saber dónde, pero la pena, ¡ay, ésa!, pesa sólo en sus hombros de hombre por hacer. Piensa que...