poderna

SEIS

[…]

—Un momento, vale. Vamos a discutir el asunto, que aunque no os lo parezca, discutir también es estudiar lengua. Fulano, ahora, rápidamente, escribe tus argumentos en un folio.

—¿Puede ser a cuadros?

—O a topos.

—¿Y qué tengo que escribir?

—Los argumentos con los que vas a replicar a Menganita.

—¿Mis qué?

—Las...

TRES

—¡Viva España!

—Ay, Fulanito, ¿pero qué dices?

—Que viva España, profe.

—A ver, analicemos esa frase.

Pablete reproduce la frase en la pizarra con letras bien grandes.

—Fulanito, venga, ¿cuál es el verbo?

—Viva.

—Muy bien, y después de encontrar el verbo, ¿qué hacemos?

—Buscar el sujeto.

—Perfecto. ¿Y cómo lo encontramos?

—Preguntando “¿Quién?” al verbo.

—Ay, Fulanito...

UNO

—Queridos, ¿empezamos la clase?

—Profe, ¿y nosotras qué?

—Ay, Menganita, es verdad, aunque la forma no marcada para el plural es el masculino, quién te ha dicho a ti qué es una forma no marcada en estos tiempos que corren, ¿verdad?

—¿Qué?

—Nada, hija, nada… Queridas y queridos, ¿comenzamos la clase...

Diálogo de la azotea o La resignación de las feas

unos pocos escalones más, antes de abrir la puerta. Luego sale a la azotea y recibe todo el azul del cielo en los ojos:

—Quin dia, tu!

—Veritat?

L'Encarnació baja la vista a los tejados del barrio y, como se le antojan prosaicos de aburrimiento, se vuelve sobre sus pies...

L'Aldonça y el amor de los brutos

desnudos, sobre el musgo. Tiene unos dedos muy redonditos, como graciosos. Le da lástima ponerlos en la roca viva de la gruta. Está cubierta de una capita de baba fría, muy asquerosa. Debe de ser agua, pero no ves de dónde mana. Espera. Si das un paso...

Las garrapiñadas de l'Encarnació

monedas de plata, sino unos cuartos miserables que le ha rascado al bolsillo de la chaquetilla. El bachiller Joan Pere es tan pobre que coge el cucurucho de las garrapiñadas y se vuelve al banco, junto a la muchacha. No la mira más que un segundo, por...

La voz de A

Te hablo de tú porque nos lo pedías,

porque de tú a tú siempre has hablado,

aunque tenías más usted que el resto.

Te hablo de tú porque de tú leías,

de tú nos acercabas tus saberes

verso a verso y en todos los renglones.

Te hablo de tú porque te molestaban

el viejo...

Aldonça, la blanca

Masriera, La penitent, 1891, detalle de la mujer.

Todo el mundo sabe que las monjas son buenas por definición. Todo el mundo sabe que los fantasmas no existen. Por eso quiere ser monja y, por eso, quiere no tener miedo, pero el bisbiseo vuelve a estar allí dentro, con ella.

El sueño del Bernat

En el camino de vuelta a casa, se ha parado a coger unos espárragos y unas piñas piñoneras y, como no ha encontrado bonitas las flores del campo, se ha llevado unas ramitas de romero para su mujer. Hace días que la ve un tanto pachucha...

El bachiller Joan Pere y el rapto de la doncella

lo descuidados que están los granados, por fuera. El bachiller Joan Pere trama saltar el muro a la manera de los bandidos del romance, pero, viendo la altura que acumulan las piedras, se le antoja que el salto cae de la parte de la leyenda y del...

Las lentejas de la Immaculada

La Immaculada quiere y no quiere tener hijos. Si pierde la cuenta de las lentejas que lleva cribadas, quiere dos niños rubios y gordos como un pan de pagès. Si repara en el número de los granos podridos, no los quiere ni ver: ni a los...

Diálogo del Cisco y en Fageda acerca de la nave de los locos

Badius Ascensius, Stultiferae naves, Burgos, Fadrique Biel de Basilea, circa 1501.

—Què tens aquí?

—Tu, escolta…

El Cisco se pone el papelote frente a las narices y presenta el dilema a pelo: hay un barco cargado con cientos de pasajeros en alta mar.

—Val?

—Val.

Por lo que sea, el barco se va a pique y resulta que solamente hay un bote salvavidas...

3 de noviembre de 1985

Empezaron por recuperar los sábados tarde y acabaron por ponerle a trabajar en el turno de los domingos por la noche. En cuestión de tres o cuatro años, le habían quitado los fines de semana junto a su familia (en aquellas fechas, mujer y dos hijos) y...

El bachiller Joan Pere y la cabeza del salvaje Roc

porque hay calles en Poderna que sólo llevan cuesta abajo, como la vida misma. El bachiller Joan Pere querría subir por la antigua portalada, en dirección al convento de las beguinas, pero sus pasos no son suyos. Camina pensando si es preciso llamar recuerdo a la sensación...

Diálogo de la prisión o El hambre de los espectros

Amades, Les millors llegendes populars, Barcelona, Editorial Selecta, 1979, grabado de la página 267.

Desde que lo tienen encerrado en aquella celda del calabozo, oye todas las noches cómo se despliega una música de espectros que le sobrecoge el ánimo horriblemente. Sucede cerca de las nueve, poco antes de las campanadas. La melodía desciende de la calle, como la sombra y...

Fábula del gato garduño que no quería trabajar

Es esta la fábula del gato garduño que se pasa las mañanas al sol, hecho un ovillo. No quiere trabajar por nada del mundo y esto, en el barrio, lo saben todas las palomas, por eso, cuando la urraca...

Égloga III

Noche cerrada, sudorosa y cálida.

Silvano y Gavilán en la penumbra

y de espaldas al mar, se van fijando

en las gentes que pasan de paseo

mientras esperan, con ansias, a Marco

recostados en hondas reflexiones.

GAVILÁN

Si hay que multar la contaminación

acústica, también la visual.

SILVANO

Tiene una órbita de canelones.

GAVILÁN

¡Arrg, s...

El Lluc y las ganas de l'Aneta

per'llò de l'altra dia. M'has de perdonar si vaig fe'una mica'l tanoca, dona. Prô pensa que volia trobar-te… I-I pot-potser que begués una mica massa, eh? No't pensis qu'és qualsevol cosa enfilar-se a la teva finestra, Aneta». Luego apura el vaso de un trago y mira a...

El Lluc y la luna larga

de la jornada laboral y se ha pasado todo el día sin ninguna gana de plegar. A última hora, cuando no le iban a decir nada por ponerse a pasar la escoba sobre el mucho serrín del suelo, ha cogido una silla vieja y ha comenzado a...

El largo invierno del doctor Morros

Gotas de lluvia en el cristal de la ventana. El doctor Morros hace un rato que no lee. Sigue meditabundo. Le duele la res publica que a todos concierne. Mira las llamas de la hoguera en mitad de la plaza y se vuelve a cuestionar sus pasos...

Quico, maestro forjador

Toulouse-Lautrec, Busto de hombre desnudo, circa 1882, detalle del hombre.

Luego hablaron de otro joven, un tal Francesc, que batía el hierro al rojo vivo y tenía el pecho fornido y caliente como el horno de la fragua.

Los cuartos traseros de la Montse con giro al final

La Montse baja las escaleras a una voz de la Lleonarda, «c'aquí demanen per tu!». Se ha echado un pañolón por encima y anda descalza, como cuando tenía quince años. Pasa al salón y ve a la tabernera en su mecedora, junto al fuego del hogar: «Qui...

Égloga VIII

Bajo el suave rumor del aparato

de aire acondicionado, se pajea

Silvano, arrastrado en la corriente

de recuerdos, las nalgas y los pechos

de su querida amante, Galatea.

SILVANO

Cómo vibran tus pechos y tu boca…

¡Cómo entre las harinas y la mesa!

La mesa de amasarte la entrepierna,

tus tetas retozonas en harina…

¡Cómo la...

Historia del viejo del guardacantón

Bartholomaeus Anglicus, De propietatibus rerum en romance, Toledo, Gaspar de Ávila, 1529, detalle de la estampa del folio K4v, y Les bruixes catalanes, Los libros del cuentamiedos, 2009, grabado de la página 99.

Folletín donde se narra la vida del podernita Bonaventura.

Diálogo del Cisco y en Fageda a cuenta de la vieja d'escanyacans

—S'ha mort l'Adelina.

—Qui?

—Una vella.

—Ah.

En Fageda no sabe que l'Adelina era una vieja huraña, fea y malcarada que apenas se saludaba con nadie en el barrio. No es que lo piense en ningún momento, pero tampoco habría querido conocerla:

—No la coneixia.

—Era la vella que vivia a la casota...

Diálogo del Cisco y en Fageda sobre la mujer de uno

—De vegades em miro la dona i penso què coi foto'mb ma vida que no me l'estic follant tot el puto dia…

—Què dius ara, noi?

Esto último lo pregunta el Cisco antes de darle una chupada larga y sentida al cigarrillo. En Fageda, a su lado, no acaba...

Diálogo de los borrachos o Las bragas de l'Aneta en el pensamiento

del taller. Desque no está en manos del viejo Umbert, salen cada día un poquito más tarde. Y el viejo Joan Pere, a poco que esté oscureciendo en la calle, se lleva al Lluc a tomar unos vinitos a sitios que él conoce bien. El muchacho no...

From P to C

Vendrá callada, sola, por la espalda.

Tendrá esos ojos que encontraste un día.

Se cerrarán las horas y los años.

Se acabará la noche en su piel blanca.

Alzará los talones un instante,

apoyando en mis hombros sus dos manos.

Un susurro, su voz, con...

Nota del editor

Fue en una noche de tormenta, en la casa de verano de los Puig, sita en Villamaniscle, cuando este humilde aprendiz de editor se topó con un librito muy viejo y precioso. Corría el mes de agosto del año 2007. Cierta desazón, que me impedía el sueño...

El Teo y el ardor de la noria

Finalmente, la Juliana se echa en la hierba y se arremanga la falda: «Vin'aquí, homenot», y el Teo, l'homenot, va y se pone encima de la Juliana sin pensarlo. Del mismo modo que la ha seguido a la umbría de los huertos por la senda de la...

El último beso de G

Un diván ceniciento de Madrid

y una tenue nostalgia sevillana.

Un hombre ya maduro reclinado

sobre una chica: labios entornados,

facciones de cristal y ojos azules.

En su tierna mirada de muchacha

reflejados su rostro, serio o triste,

vivos los ojos, la barba fornida.

Las ventanas...

En los bosques y peñas de Corcó

En los bosques y peñas de Corcó,

en el arrullo verde de su fronda,

follamos levantando a cada rato

la cabeza, por miedo a que nos vieran.

La afanosa bajada por la roca

aferrando las manos en los troncos

o apoyando el descenso en las...

Jettel que te quiero Jettel

Garcilaso de la Perra, Jettel que te quiero Jettel, Cerdanyola del Vallès, La Cesura, 2011.

Obras casi completas de Garcilaso de la Perra. Edición a cargo de Ernesto Barroso.

La Llovera d'en Manolo

Hugué, La Llovera, 1910.

Ahí llega la vieja Llovera, la vieja hedionda y la vieja huraña, con su pañuelo en la cabeza y la escarcha de años en el mantón. Entra al nuevo siglo como un vestigio antiguo, como un pedazo de otro tiempo que abandona la corriente en la...

La Marieta y las vidas por vivir

Holst, The Teachers' and Pupils' Cyclopaedia, Kansas City, The Bufton Book Company, 1909, dibujo de un ruiseñor.

De camino a la prisión donde canta la calandria y responde el ruiseñor, la Marieta se acuerda de la vida cabrera que no vivió. Aquel hombre de la montaña era guapísimo, la verdá, y, a ella, no le hubiese pesado nada amontonar sus retoños a pares en...

Manel de les Anxoves

Gutiérrez Solana, Marinero con cesto, 1930, detalle del marinero.

[...] la Eulàlia estaba entonces casada con el Manel de les Anxoves, el Manel que decían el Calçasses y que pasaba por un hombre bueno y esforzado, que es lo que era, amén de un pobre diablo, pues no dejaba de viajar dejándola a ella sola y triste en casa.

Diálogo del Cisco y en Fageda a propósito de na Celia al pasar

La lumbre del crepúsculo deja un sabor dulce sobre los tejados de la vieja Poderna y el Cisco, por no oír más a la mujer, se sienta en el escalón de la puerta de casa a fumarse un pitillo. De vez en cuando, si el humo del...

El endecasílabo del maestro Miguelillo

Viendo el panorama de su clase, el maestro Miguelillo siente que quiere hacer un verso. Pero no le sale nada. No se le ocurre. Y no se le ocurre porque no halla ninguna poesía en la miseria de sus alumnos. La pena, sin embargo, le empuja a...

Égloga XIII

NEMOROSO

Se va el verano.

SALICIO

Se va el verano. Uno de tantos.

NEMOROSO

Para todos nosotros es el último.

SALICIO

Hasta el año que viene, Nemoroso.

NEMOROSO

No será más verano a nuestros ojos.

Miran con pasmo la hilera de nubes

que emigra largamente hacia el otoño.

Labios fruncidos y erizo...

La Joana y el muñón donde la pierna

—I si jo perdés una cama?

Diciéndolo, la Joana no espera una respuesta, sino que se ve sentada en una silla, junto a una ventana desnuda (esto es, sin cortina, ni otra cosa que el cristal frío de la mañana). La ventana se encuentra en una sala que...