poderna

MALANDANZAS DEL LOBO CASCARRÓN Y DE LA NIÑA AURORA LANA

En el país de las muñecas,

años hará… ¡qué sé yo!

Vivió una niña de trapo

de puro y fino algodón.

Iba a casa de una amiga,

luego, las dos, de excursión.

Su madre le aconsejaba,

que su madre le advirtió:

"No hables con desconocidos

aunque den buena razón.

Las apariencias engañan

y acaban en...

Anagnórisis de los dos amigos o El encuentro del bachiller Joan Pere con el Guiraut de la Escombrera

cavilaciones como las callejuelas aquellas. Tenebrosas, tortuosas, arcaizantes. Camina, sin embargo, porque, leyendo de mala gana cierto pliego que estuvo de moda hace ya unos años, ha dado con la manera de robarle un beso a su Aldonça: el bachiller Joan Pere necesita con urgencia un ejemplar...

Muerte primera del Guiraut

Mariposas del olvido… Los pedazos de papel lanzados al aire se le antojan mariposas del olvido. La metáfora no es suya, desde luego. La habrá leído por ahí. Pero la pena, ¡ay, ésa!, pesa sólo en sus hombros de hombre por hacer. Piensa que el Macías, al...

Égloga VI

BELONA

Tú me subías la falda como nadie.

Tú entrabas por mis muslos como un ave,

ligero y firme, con un vuelo suave.

Belona, con rumor de caracola,

se repite estos versos sin aliento;

paseando, despacio, por la costa.

A veces, cuando calla, se detiene

a mirar cómo el mar borra sus pasos.

Rondalla de la mora Zaida

Roís de Corella, Historia de Josef, Valencia, Alfonso de Orta, 1500, letra capital ele.

a noche arde en sombras. También su pecho, muy fuerte. El mocetón sigue la vía que va por detrás de los huertos y baja de prisa las escaleras que llevan al lavadero: tampoco...

No son como el coral, como la rosa

No son como el coral, como la rosa,

tus labios, tus mejillas; no es tu frente

nevado espejo, nieve reluciente.

Si oscureció el sol, no es desdeñosa

tu melena castaña, ni ambiciosa

suena al pasar tu planta sin simiente;

y te prefiero...

El largo invierno del doctor Morros

Gotas de lluvia en el cristal de la ventana. El doctor Morros hace un rato que no lee. Sigue meditabundo. Le duele la res publica que a todos concierne. Mira las llamas de la hoguera en mitad de la plaza y se vuelve a cuestionar sus pasos...

CANTO XI

En las charcas de Parets

bebiendo te encontraré.

En las charcas de tu casa

me arremangaré las faldas.

Atares sueña y canta, canta un sueño

donde su boca es dulce entre sus labios.

Ellos sueñan las chicas de los pósters

en...

Diálogo de la prometida y el prometido

Aquestes coses… jo sé c'aquestes coses que fem ara, a tu, t'agraden prou, però jo penso que tot això que ara fem ho hauríem de parlar» y se pasa el dorso de la mano por la boca. También tiene salpicaduras de semén en la mejilla, en la...

Muerte del salvaje Roc

Redon, Tras la ejecución, 1877.

La cabeza de aquel hombre se le aparece a la hora de la cena. Mira el plato de sopa y la ve metida en su gavia, bruta y renegrida. Con los labios cosidos y la mirada perdida en el vacío. Con el cuello cortado y la carne...

La bestia de Castellterçol

Barroso, Panorámica de Castellterçol, 2014.

Cae la noche en Castellterçol. Todo está quieto, al fin. Un chaparrón, a última hora, ha sofocado los rigores del día. Los vecinos descansan tras otra jornada de...

De los nueve libros de Villena

Les bruixes catalanes, Los libros del cuentamiedos, 2009, grabado de la página 108.

Cuentan las viejas los círculos

alrededor del puchero,

invocando cada estrella,

y con ellas, a sus siervos.

En las aguas espumosas,

las burbujas chorreantes

se hinchan con cada verso,

revientan ruines e infames.

Desmenuzada osamenta

para maniatar los astros.

Si dan bien todas las vueltas,

desatarán a los trasgos.

Otra del sacerdote de Palencia

Entre...

Eulàlia, la bella

Sebastian Brant, Stultifera navis, Basel, Johann Bergmann, 1498, detalle del grabado atribuido a Albrecht Dürer.

Ahí, donde la véis, arrancaba fuego a las piedras que la veían pasar [...] ¡Oh, la Eulàlia! Miradla bien... ¡Qué viva la vida en ella, verdá?

CANTO II

Sueñan un feudo sin diezmos afilados,

sueñan sus tierras sin arduas sequías

en nombre de la fe.

Sueñan -y no lo saben- las farolas.

Sueñan el pino grueso y largas sombras

recortando los hábitos sagrados

del feroz monasterio inmaculado

de Sant Cugat. Azada tras azada.

Sueñan...

Los himnos de M

Esas guirnaldas de escarcha, cebollas

arrancadas del llanto de un cabrero,

que se pudrieron en los grises muros

de una cárcel cualquiera, se murieron

con anhelos tardíos de objeción,

entre sueños de indulto se murieron.

Las paredes selladas de humedades

a cal y...

Parlamento del Macías y el bebedizo de orines de lobisome

Sabe, oh pueblerino, que'l Macías ya penaba de amor en su más tierna juventud. Andaba sin norte el día que la vio por primera vez: era la judía, ojos verdes, más bonita del barrio. Llevaba la fruta roja en el cesto y el cabello, recogido bien alto...

Soliloquio de lamentación o Los muchos deleites del Ferran

«Què és lo que vols, fillet?» lo pregunta la Pura en la puerta de su casa. El chaval se la mira con recelo. Dice, no obstante, «vinc per'xò» y ella le invita a pasar: «Dus els cuartos?». Hace que sí con la cabeza y se la...

La brívia de Sant Llorenç del Munt i l'Obac

López, Relleu del brancal esquerra de la porta de Sant Iu de la catedral de Barcelona, 2007.

Primero fue el cubo solo, tirado junto a la fuente d'Estenalles o del Llor. La criatura que saliera a por agua a primera hora de la mañana había desaparecido y ya no se la volvería a ver. Se había perdido en el bosque. Se la buscó, sin...

Las lentejas de la Immaculada

La Immaculada quiere y no quiere tener hijos. Si pierde la cuenta de las lentejas que lleva cribadas, quiere dos niños rubios y gordos como un pan de pagès. Si repara en el número de los granos podridos, no los quiere ni ver: ni a los...

Las cavilaciones del bachiller Joan Pere

Desque el Guiraut abriese la boca para soltar aquello de «la Bertrana, si jo hi vaig, me fa una palla quan li dic versos d'amor», el bachiller Joan Pere se debate fuertemente sobre la quaestio en cuestión: ¿pandémica o celeste? Su amor hacia l'Aldonça es blanco. Si...

El hombre de Na Celia en tres sueños

que no busquis marit. Ets una dona formosa i no cap a la teva natura la manca d'home al llit. Tens molt de bé a dintre, a les cames i al ventre, i més a sota, i no fóra bo que ho tanquessis tot al viure i...

L'Encarnació y el hechizo del florentín

Tarde en la tarde, se aventura en el interior de aquella librería vieja y de viejo. El lugar se le antoja oscuro y polvoriento. Hay montones de libros por doquiera que mire y nadie que la atienda. Parece que está sola entre cientos de voces calladas. ¿Por...

El sueño del Bernat

En el camino de vuelta a casa, se ha parado a coger unos espárragos y unas piñas y, como no ha encontrado bonitas las flores del campo, se ha llevado unas ramitas de romero para su mujer. Hace días que la ve un tanto pachucha, como triste...

El gorg d'en Pèlach (on no hi passa la llum)

Alonso de Salazar, Chronica de Lepolemo, Valencia, Joan Jofre, 1521, letra capital i griega.

a la otra noche, cuando se supo a solas con su sobrina por las soledades aquellas, tan extensas, tan sin nadie, se le atravesó un mal pensamiento en la sesera. Su señora esposa...

La sagristia sota la volta grassa

Roís de Corella, Historia de Josef, Valencia, Alfonso de Orta, 1500, letra capital ele.

a noche se derrumba en la calle a las tres de la tarde. Negros nubarrones arruinan el cielo a su paso: llegan cargados de ira y con ánimo sedicioso. El tañido de la...

Las lecciones de l'Encarnació

Se añora de hace un rato, cuando estaba metida en la cama y el sol, muy perezoso, se colaba por la ventana de su habitación. Las sábanas le estaban haciendo mucho bien desque la despertara el ruïdo de la hora fabril que lleva a la gente...

Noches en Poderna

Barroso, Tierra III, 2007.

Novela. Memoria de las pequeñas criaturas. Prosa de costumbres.

Canción de lluvia para armonio y dos voces

Felixmüller, Liebespaar von Dresden, 1928, detalle de la pareja.

Hace poco caminaban por las calles cerradas y antiguas de la vieja Poderna, llevados por el gozo de haberse encontrado. Iban en paz, felices y en secreto. Ni ella había salido a buscarle, ni él la estaba esperando en un banco de cierta vía conocida de los...

Canción de la dulce Bertrana

Desque le hablara su padre muy serio, que busca no encontrar si anda por ahí con las amigas: «Niña, mira bien lo que te digo, que, viéndote crecer, temo no estar a tiempo de repetírtelo más que una vez… Una sola, y no más. Mira esta mano...

CANTO XIX

Han encontrado un arca de petardos,

una bolsa de plástico del año

pasado. No recuerdan qué buscaban.

Los ha abducido el monte de su hallazgo.

"¡Aparta!" Mira el resto del camino,

la enorme pista seca y despoblada,

y vuelve a alzar la vista hacia el caballo.

La vuelta de l'Aleix

L'Aleix se patea las llambordes del casco antiguo a media mañana de un martes cualquiera y no repara ni en las meadas, ni en las pintadas, ni en los rotos de las paredes. Está enamorado y apenas toca el suelo que pisa. No hay cielo en las...

Albada del taller den Quico

A él, lo que le gusta es lo que viene justo después de correrse, cuando se echan uno junto al otro y dejan pasar la urgencia de la carne y de la esperma, por fin derramada. No se lo ha dicho nunca a nadie, es algo as...

La puta Pura

oooh, és prou freda». «Passa de Tots Sants, fill meu». «Ves… ves amb compte» y la Pura le lava entonces los huevos. A decir verdad, el agua de la palangana está helada. La propia habitación lo está. «Llestos», le suelta cuando acaba, y comienza a quitarse la...

Llibre dels homes

De omine o Llibre dit dels homes, Poderna, Josep R., sine die.

Edición en desarrollo de la obra de Josep R. a cargo de Ernesto Barroso.

El recuerdo de la Juliana bajo la escalera que lleva del puente viejo al molino

Piensa, al masturbarse en el hueco de la escalera que lleva del puente viejo al molino, en la libertad que la movía a levantar los pies en el aire y dejarse penetrar por aquel pene humilde y suyo. Él, que embestía como un bestia, se vaciaba en...

Fábula de don Hurón y el burrico Manuel

Es esta la fábula de don Hurón que sale a la mañana al jardín con su sombrero de copa y se encuentra comiendo las sus margaritas al burrico Manuel que lleva malos pelos, pocas pulgas y la taleguilla...

A vision of P

Va en busca de la imagen exacta, de los versos

auténticos, certeros, prepara la tormenta:

el descenso secreto a su inframundo.

Pero detrás del mono y de la cáscara,

debajo de los nudos de Jung y de sus vísceras,

encuentra el yo, osado, delincuente mental,