poderna

La Joana y el muñón donde la pierna

—I si jo perdés una cama?

Diciéndolo, la Joana no espera una respuesta, sino que se ve sentada en una silla, junto a una ventana desnuda (esto es, sin cortina, ni otra cosa que el cristal frío de la mañana). La ventana se encuentra en una sala que...

Diálogo del Cisco y en Fageda a propósito de na Celia al pasar

La lumbre del crepúsculo deja un sabor dulce sobre los tejados de la vieja Poderna y el Cisco, por no oír más a la mujer, se sienta en el escalón de la puerta de casa a fumarse un pitillo. De vez en cuando, si el humo del...

La Marieta y las vidas por vivir

De camino a la prisión donde canta la calandria y responde el ruiseñor, la Marieta se acuerda de la vida cabrera que no vivió. Aquel hombre de la montaña era guapísimo, la verdá, y, a ella, no le hubiese pesado nada amontonar sus retoños a pares en...

4 de noviembre de 1985

Aunque se había levantado de la cama a las cuatro y media de la madrugada, no supo de su vida en Sant Mena hasta que subió la persiana metálica del negocio de sus padres (que entonces ya era suyo). El estruendo que se armó al levantarla rompi...

El endecasílabo del maestro Miguelillo

Viendo el panorama de su clase, el maestro Miguelillo siente que quiere hacer un verso. Pero no le sale nada. No se le ocurre. Y no se le ocurre porque no halla ninguna poesía en la miseria de sus alumnos. La pena, sin embargo, le empuja a...

Las manos de la Montse

Sucede un día cualquiera. La Montse se despierta una mañana en la cama con ganas de besar a otro hombre. Se llama Lluc y se conocen de la plaza. Ella va, él viene. Ella lo saluda, él le da los buenos días. Ella le sonríe (porque le...

Égloga XI

La cera pesarosa de la tarde callada

moquea por las blancas paredes en el cuarto

de Belona enclaustrada, y al punto (pegajoso),

se mete Galatea, que palpa en su figura

las largas, negras crines de alguna cruel enjundia:

un sobrepeso de algas le flota por los ojos

y el áspero fantasma de su...

La Fineta y el mendrugo de pan seco

La Fineta baja temprano a por el pan y, pasada la plaza mayor, se cruza con el Ros y su señora: «Bon dia». «Bon dia». «Bon dia, adéu». «Adéu, adéu». «A Déu siau» lo espeta, muy seca, la señora del Ros, que es una mujer que acostumbra...

3 de noviembre de 1985

Empezaron por recuperar los sábados tarde y acabaron por ponerle a trabajar en el turno de los domingos por la noche. En cuestión de tres o cuatro años, le habían quitado los fines de semana junto a su familia (en aquellas fechas, mujer y dos hijos) y...

Octubre de 1985

Aquella noche de finales de octubre de 1985 no hubo luces en el cielo de Sant Mena, ni estruendo de voces en las montañas cercanas. Se produjo, sin embargo, una pequeña bajada de tensión en la red eléctrica, semejante, en su duración, a un bostezo grotesco y...

CANTO XLIV

HA CAÍDO MOLEDO en tu baranda

y tú has creído que eran las vestales

del Tiempo y sus ofrendas.

Porque Moledo en ti son sólo libros

de historia rigurosa y datos ciertos.

Pero Nihil ya corre por las venas

de tu insomnio de Malla y el insomnio

carcomido en las sábanas sin sueño.

Y buscas...

CANTO XI

En las charcas de Parets

bebiendo te encontraré.

En las charcas de tu casa

me arremangaré las faldas.

Atares sueña y canta, canta un sueño

donde su boca es dulce entre sus labios.

Ellos sueñan las chicas de los pósters

en...

Égloga VIII

Bajo el suave rumor del aparato

de aire acondicionado, se pajea

Silvano, arrastrado en la corriente

de recuerdos, las nalgas y los pechos

de su querida amante, Galatea.

SILVANO

Cómo vibran tus pechos y tu boca…

¡Cómo entre las harinas y la mesa!

La mesa de amasarte la entrepierna,

tus tetas retozonas en harina…

¡Cómo la...

CANTO XXVIII

Un paraíso nuevo cada día

porque “Noticia de última hora: el esforzarse

no da frutos a todos.” Y bajo las arcadas,

tras las tapias, el Palo Bubónico contagia

sobre todo a los jóvenes que temen, más que nada

el sudor y la fiebre del trabajo sin sueldo.

Ricolf y Gangalot asomados al borde

del...

CANTO XXVII

Observa a su marido desmoronar los ojos

allá arriba en la torre,

mientras quita la tierra de las coles, las mete

en el capazo, luego, las ordena

en el capazo, luego, coge de nuevo coles

y les quita la tierra, de nuevo, luego, mira

de nuevo hacia la torre, donde ya no hay...

CANTO XXVI

CARPE, sí, CARPE, lo que importa es CARPE.

Todos en procesión al CARPE DIEM.

Pero ella en casa, un ovillo gris

de lágrimas.

Un ovillo olvidado de camino

a las fiestas del CARPE, porque el novio,

su primer novio para siempre fue

a llevar a su amiga, a la fea.

¿Y qué va a ser...

CANTO XXIV

Quiero cantar la alegría del grillo

entre las zarzas negras de Moledo.

Pero Moledo no es un pozo de alegrías

aunque broten a veces como copos de nieve.

No. Moledo amamanta a sus becerros

con la leche amarilla de su teta gastada,

con su leche amarilla y laberíntica,

con su leche cuajada y amarilla.

Malla...

CANTO XXIII

En el casino oscuro, la negra lotería,

en el hogar de apuestas, dulce hogar, bienvenidos,

en el desenfreno

voraz de unos colmillos que devoran

los panoramas,

que se lo comen todo: el coño de la puta

y las miradas de envidia del resto.

Y todos, onirantes, fantaseados, putos,

lamiéndose los límites antropomórficos del culo,

los límites...

Las teclas de C

Un jinete polaco cruza el bosque

(los abetos altísimos de Schumann)

y cruza la espesura de la noche:

lleva un recado de Lodz a Varsovia.

Cruza piano plazas empedradas

con sordina de cascos y herraduras,

cruza vivace sendas insondables,

cruza y cruza una fuga sin retorno.

L'hort dels bells fruits a la tornada

la su mano. Mira, sigue mirando, y sorprende su mano sobre la lisura del pecho (la piel, el esternón y las costillas, que no las tetas) y es la mano de un viejo. No es ya la mano inquieta del chaval que hurgaba en los portales...

Égloga VII

El verano arrebata los jardines

con su humedad plomiza y castradora,

unos largos jardines de cipreses

del chalet de los tíos de Silvano.

Las sombras del caviar y del champán

retozan al clamor del oropel,

y un banquete de cifras soberanas

(estatua griega y columnata blanca)

cubre la corte de perlas preñadas.

GAVILÁN

Pues no veas...

Como ellos

Me estoy marchando solo, como ellos

también solos un día se marcharon.

Todavía estaréis aquí unos años.

Vosotros que sabéis que así me muero,

nunca dejéis de sonreír un ápice,

aunque la náusea os cabalgue el vientre

o el vientre se encabrite en el recuerdo.

Y...

Noches en Poderna

Barroso, Tierra III, 2007.

Novela. Memoria de las pequeñas criaturas. Prosa de costumbres.

Fabliella de soledad en lengua castellana

Barroso, Niños endemoniados, 2008.

Fueron las tardes un pedazo de cielo en la ventana y unos rayos de luz en la botella de aceite. Un salero. Migas de pan. Ella fregaba los platos, barría el suelo, ponía una canción en los azulejos y agua limpia en los floreros. Yo le llevaba...

Las tribulaciones de la reina pía

Martínez de Ampiés, Libro del Anticristo, Burgos, Fadrique de Basilea, 1497, detalle de la estampa del folio 5 recto.

Lo hablan de cierta reina, muy pía. Yacía junto a su esposo, el rey, una tarde de alcoba cualquiera, y, a medida que el calor nupcial menguaba en sombras, la joven languidecía en pensamientos tristes, voces graves que huían apenas de entre sus labios, encarnados...

MALANDANZAS DEL LOBO CASCARRÓN Y DE LA NIÑA AURORA LANA

En el país de las muñecas,

años hará… ¡qué sé yo!

Vivió una niña de trapo

de puro y fino algodón.

Iba a casa de una amiga,

luego, las dos, de excursión.

Su madre le aconsejaba,

que su madre le advirtió:

"No hables con desconocidos

aunque den buena razón.

Las apariencias engañan

y acaban en...

De los nueve libros de Villena

Les bruixes catalanes, Los libros del cuentamiedos, 2009, grabado de la página 108.

Cuentan las viejas los círculos

alrededor del puchero,

invocando cada estrella,

y con ellas, a sus siervos.

En las aguas espumosas,

las burbujas chorreantes

se hinchan con cada verso,

revientan ruines e infames.

Desmenuzada osamenta

para maniatar los astros.

Si dan bien todas las vueltas,

desatarán a los trasgos.

Otra del sacerdote de Palencia

Entre...

A N, con nostalgia

he encontrado unas palabras

tuyas en unos poemas de Pessoa

las he borrado sin leerlas casi

era un libro de mi padre

sé que no le gustaban las anotaciones

recuerdo cuándo las escribiste

también sé que no te importaría

tú tal vez me entendías

también encuentro mi caligrafía

torpe entre otros versos

jugábamos a los intelectuales

o...

O. en quince años

es su pie desnudo — la luz del sol en la arena de la playa estalla alrededor (estalla en mis ojos): antes el autobús, una cinta de noventa con sepultura, el bocata de tortilla en bancos de parque, el pelo bonito de las niñas bonitas (me acuerdo...

Novísima égloga

Barroso, El escritorio de Nemoroso, 2019, en base al «Bonheur de vivre» de Matisse de 1905.

Estando cada uno en su casa, en su cuarto, en su ordenador, Salicio juntamente y Nemoroso se lamentan, y alzan su queja blanda con teclas duras a través de la línea de teléfonos.

SALICIO

¡Mis ventanas cerradas!

Los correos, borrados. Mi...

El replà

Questión de amor de dos enamorados, Valencia, Diego de Gumiel, 1513, letra capital eme.

ostróse, no más» dijo. «Iba yo, venía ella… ya sabe usté cómo es ella… Traía, así, dos botellas de leche tibia, leche rebosante, y, nada, cruzamos las miradas y, en las miradas, como...

Fábula de don Hurón y el burrico Manuel

Es esta la fábula de don Hurón que sale a la mañana al jardín con su sombrero de copa y se encuentra comiendo las sus margaritas al burrico Manuel que lleva malos pelos, pocas pulgas y la taleguilla...

CANTO VII

Moledo siempre. En cada solar

y en cada fuente.

En cada charco en cada esquina en cada

rostro. Moledo. De La Conrrería

hasta los Pinatones.

Malas hierbas y un pozo de rebuznos.

El cielo es más azul en cualquier parte.

La estrechez de la niebla. Moledo...

El boch de vall

ploran, se gità en terra dién: «Ho Déus mot aut, perdona a mi peccador per so cor l'ornament d'una fol femma en un dia de tota la mia vida ha sobrada tota la mia certessa; aquel hornament d'aquela fol femna me confondrà davant («tanta calor...

A vision of P

Va en busca de la imagen exacta, de los versos

auténticos, certeros, prepara la tormenta:

el descenso secreto a su inframundo.

Pero detrás del mono y de la cáscara,

debajo de los nudos de Jung y de sus vísceras,

encuentra el yo, osado, delincuente mental,

A K, hombre de perfil

Es por estos pasillos,

los pasadizos blancos donde la pena absorta

y el secreto del cáncer contemplo ensimismado,

donde me acuerdo

de tus nocturnidades y de tus grandes mármoles.

Siempre te tuve un gran respeto de pirámide

hasta que anduve a oscuras tus secretos demóticos,

tus...

From P to C

Vendrá callada, sola, por la espalda.

Tendrá esos ojos que encontraste un día.

Se cerrarán las horas y los años.

Se acabará la noche en su piel blanca.

Alzará los talones un instante,

apoyando en mis hombros sus dos manos.

Un susurro, su voz, con...

La cripta de G

Noches zurdas y viejas correrías

en un sótano-piso adolescente,

noches desparramadas, verborreicas,

las orejas alerta, la nariz

puntiaguda y certera,

los dedos como zorros alborotan

las faldas más bien cortas

de las alegres páginas de alguna

jovencita gramática europea.

Todavía las ves con claridad,

paladeas la...

From P to P (again)

La verdad te supura por los ojos

y no puedes, no quieras, evitarlo.

Poeta, te devoran tus pupilas.

Pasarías sobre ellas tantas veces.

Les censuras la polla a tus alumnas

aunque te busquen, aunque se insinúen.

Pasarías sobre ellas tantas veces.

Les censuras tu carne, te...