poderna

Muerte primera del Guiraut

Mariposas del olvido… Los pedazos de papel lanzados al aire se le antojan mariposas del olvido. La metáfora no es suya, desde luego. La habrá leído por ahí. Pero la pena, ¡ay, ésa!, pesa sólo en sus hombros de hombre por hacer. Piensa que el Macías, al...

El largo invierno del doctor Morros

Gotas de lluvia en el cristal de la ventana. El doctor Morros hace un rato que no lee. Sigue meditabundo. Le duele la res publica que a todos concierne. Mira las llamas de la hoguera en la plaza y se vuelve a cuestionar sus pasos. Los jóvenes...

Parlamento del Macías y el bebedizo de orines de lobisome

Sabe, oh pueblerino, que'l Macías ya penaba de amor en su más tierna juventud. Andaba sin norte el día que la vio por primera vez: era la judía, ojos verdes, más bonita del barrio. Llevaba la fruta roja en el cesto y el cabello, recogido bien alto...

De los nueve libros de Villena

Cuentan las viejas los círculos

alrededor del puchero,

invocando cada estrella,

y con ellas, a sus siervos.

En las aguas espumosas,

las burbujas chorreantes

se hinchan con cada verso,

revientan ruines e infames.

Desmenuzada osamenta

para maniatar los astros.

Si dan bien todas las vueltas,

desatarán a los trasgos.

Otra del sacerdote de Palencia

Entre...

Diálogo de la prometida y el prometido

Aquestes coses… jo sé c'aquestes coses que fem ara, a tu, t'agraden prou, però jo penso que tot això que ara fem ho hauríem de parlar» y se pasa el dorso de la mano por la boca. También tiene salpicaduras de semén en la mejilla, en la...

Soliloquio de lamentación o Los muchos deleites del Ferran

«Què és lo que vols, fillet?» lo pregunta la Pura en la puerta de su casa. El chaval se la mira con recelo. Dice, no obstante, «vinc per'xò» y ella le invita a pasar: «Dus els cuartos?». Hace que sí con la cabeza y se la...

Coda

MENTRE LLEGIA UNA GRAMÀTICA CASTELLANA, TROBÀ UN EPÍGRAF MÍNIM QUE LI RECORDÀ LA FRAGILITAT DE TOT ENVERS EL TEMPS

És el dia més trist, la nit més trista,

per totes les rajoles de la casa,

perquè mai més seré ja teu, ja meva,

perquè ja...

Pura, puta

Dix, Älteres liebespaar, 1923, detalle de una vieja.

[...] si se quiere, se lee: «la noche q̄ llego la puta de ciento e veynte kg. yo estaua eſperandola. Ella era todo graſa por todas las partes & a de mas, no muy limpia».

Fábula de don Hurón y el burrico Manuel

Es esta la fábula de don Hurón que sale a la mañana al jardín con su sombrero de copa y se encuentra comiendo las sus margaritas al burrico Manuel que lleva malos pelos, pocas pulgas y la taleguilla...

Las cavilaciones del bachiller Joan Pere

Desque el Guiraut abriese la boca para soltar aquello de «la Bertrana, si jo hi vaig, me fa una palla quan li dic versos d'amor», el bachiller Joan Pere se debate fuertemente sobre la quaestio en cuestión: ¿pandémica o celeste? Su amor hacia l'Aldonça es blanco. Si...

Canción de la dulce Bertrana

Desque le hablara su padre muy serio, que busca no encontrar si anda por ahí con las amigas: «Niña, mira bien lo que te digo, que, viéndote crecer, temo no estar a tiempo de repetírtelo más que una vez… Una sola, y no más. Mira esta mano...

I

És per haver-me trobat en el camí

la matinada, davant del teu Peugeot.

Ens esperàvem l'un a l'altre com dos

que s'estan esperant des de fa temps.

Tots els músculs cridaven ja CARPE DIEM

i els tendons i els cabells cridaven SALVE

AMOR, xisclaven albades...

Noches en Poderna

Barroso, Tierra III, 2007.

Novela. Memoria de las pequeñas criaturas. Prosa de costumbres.

Canción de lluvia para armonio y dos voces

Hace poco caminaban por las calles cerradas y antiguas de la vieja Poderna, llevados por el gozo de haberse encontrado. Iban en paz, felices y en secreto. Ni ella había salido a buscarle, ni él la estaba esperando en un banco de cierta vía conocida de los...

CANTO XVI

Vagan las fiebres por el aire turbio

devorándolo todo, impregnándolo

todo, la estatua raída en la Rambla,

las figuras cansadas en los parques.

Sueña. Se toca y sueña.

Se toca y casi palpa el seno grueso

lleno de maleficios tributarios

de una vedette que sólo él conoce.

Él ha estado en Italia varias veces.

Ha visitado...

Soliloquio de la malcasada o Diatriba contra el esposo Teodoro

Sostiene el pliego del delito en la mano, un sucio trozo de papel con un puñado de letras impresas, un montón de carácteres apretados, de tipo romano, más bien rotos y gastados. Con todo, si se quiere, se lee: «la noche q̄ llego la puta de...

A vision of P

Va en busca de la imagen exacta, de los versos

auténticos, certeros, prepara la tormenta:

el descenso secreto a su inframundo.

Pero detrás del mono y de la cáscara,

debajo de los nudos de Jung y de sus vísceras,

encuentra el yo, osado, delincuente mental,

A K, hombre de perfil

Es por estos pasillos,

los pasadizos blancos donde la pena absorta

y el secreto del cáncer contemplo ensimismado,

donde me acuerdo

de tus nocturnidades y de tus grandes mármoles.

Siempre te tuve un gran respeto de pirámide

hasta que anduve a oscuras tus secretos demóticos,

tus...

Morros, doctor

Gutiérrez Solana, El bibliófilo, 1933, detalle del bibliófilo.

[...] y el doctor Morros se revuelve, lacónico, con su infalible «Tú crees?», que no da pie a más algaradas entre el alumnado.

Égloga III

Noche cerrada, sudorosa y cálida.

Silvano y Gavilán en la penumbra

y de espaldas al mar, se van fijando

en las gentes que pasan de paseo

mientras esperan, con ansias, a Marco

recostados en hondas reflexiones.

GAVILÁN

Si hay que multar la contaminación

acústica, también la visual.

SILVANO

Tiene una órbita de canelones.

GAVILÁN

¡Arrg, s...

Égloga XIII

NEMOROSO

Se va el verano.

SALICIO

Se va el verano. Uno de tantos.

NEMOROSO

Para todos nosotros es el último.

SALICIO

Hasta el año que viene, Nemoroso.

NEMOROSO

No será más verano a nuestros ojos.

Miran con pasmo la hilera de nubes

que...

La cripta de G

Noches zurdas y viejas correrías

en un sótano-piso adolescente,

noches desparramadas, verborreicas,

las orejas alerta, la nariz

puntiaguda y certera,

los dedos como zorros alborotan

las faldas más bien cortas

de las alegres páginas de alguna

jovencita gramática europea.

Todavía las ves con claridad,

paladeas la...

From P to P (again)

La verdad te supura por los ojos

y no puedes, no quieras, evitarlo.

Poeta, te devoran tus pupilas.

Pasarías sobre ellas tantas veces.

Les censuras la polla a tus alumnas

aunque te busquen, aunque se insinúen.

Pasarías sobre ellas tantas veces.

Les censuras tu carne, te...

CANTO II

Sueñan un feudo sin diezmos afilados,

sueñan sus tierras sin arduas sequías

en nombre de la fe.

Sueñan -y no lo saben- las farolas.

Sueñan el pino grueso y largas sombras

recortando los hábitos sagrados

del feroz monasterio inmaculado

de Sant Cugat. Azada tras azada.

Sueñan...

Los ojos de P

Una réplica enjuta y desvaída,

tus señoritas blancas, eternas señoritas,

señoritas cualesquiera de los tiempos posibles.

Suena en la radio Bowie for one day,

nos sentimos con fuerzas de seguir tu mirada

la vida hecha cartones we could be heroes just

por el hecho de estar...

Los ávidos

Yo los he visto sucumbir a veces

en tus lánguidos brazos como un verso

al amparo de saberse tuyos.

Mueren sus días por llevarte dentro,

mueren sus noches por que les ofrezcas

el dulce fruto de tu carne abierto.

No conocen el último bocado

La vuelta de l'Aleix

L'Aleix se patea las llambordes del casco antiguo a media mañana de un martes cualquiera y no repara ni en las meadas, ni en las pintadas, ni en los rotos de las paredes. Está enamorado y apenas toca el suelo que pisa. No hay cielo en las...

Albada del taller den Quico

A él, lo que le gusta es lo que viene justo después de correrse, cuando se echan uno junto al otro y dejan pasar la urgencia de la carne y de la esperma, por fin derramada. No se lo ha dicho nunca a nadie, es algo as...

La ballena de J

Don Jota, Erre, Jota, ballenero

recorre la cubierta caoba, su despacho,

aspirando la brisa, tan pura, tan salobre.

Las olas se desmayan a su paso

y él, con el oleaje, se desmaya.

Atrás dejó las flores, los jardines,

hoy sólo son lejanos recuerdos infantiles.

Ya...

Las lentejas de la Immaculada

La Immaculada quiere y no quiere tener hijos. Si pierde la cuenta de las lentejas que lleva cribadas, quiere dos niños rubios y gordos como un pan de pagès. Si repara en el número de los granos podridos, no los quiere ni ver, ni a esos dos...

CANTO XVIII

He pasado ya casi dos años con la voz

quebrada, con la voz olvidada en un' ánfora.

Ahora quiero cantar un canto, el más largo,

por una repentina nostalgia de Moledo,

porque tengo unas lágrimas y un hipo atravesado.

Y yo no sé si esto, recordando...

La vinya ombrívola

Roís de Corella, Historia de Josef, Valencia, Alfonso de Orta, 1500, letra capital a.

la hora en que la calor se impone a todas las cosas, sean horribles, sean hermosas, da el labriego con una porción de sombra y fresca bajo una parra salvaje, entre matas de...

CANTO XXII

Ya caen de las higueras frutos picoteados:

María entre las sombras del día los recoge,

encelada en las sombras, recortada en las ramas.

Malla angosta sus ojos, busca en el horizonte

sobre las negras lomas las estelas por venir,

los siglos por venir, los futuros aviones.

El hombre de Na Celia en tres sueños

que no busquis marit. Ets una dona formosa i no cap a la teva natura la manca d'home al llit. Tens molt de bé a dintre, a les cames i al ventre, i més a sota, i no fóra bo que ho tanquessis tot al viure i...

CANTO III

Seiku, secretamente agradecido,

deja caer sus ojos cartoneros

en picado a los pies de su señor.

Clavan maderos en el grueso tronco,

uno tras otro en la gruesa corteza

del olmo solitario. Clavan, clavan,

enormes gotas de sudor con cada

clavo, cerca de las primeras ramas.

CANTO XIII

Las vestales del tiempo se han dormido sin sed,

y cuatro sacerdotes sin cabeza

sacrifican la momia de la siesta

en los engalanados altares de Nihil.

Por las calles cabales se festejan

la procesión de botijos sin sombra

y las trompetas sucias del climatizador.

Seiku malgasta...

CANTO VI

En la noche caldosa, el enjambre

de calor pegajoso se le cuelga

del aliento, le encharca los pulmones.

Pedalea pesadamente, frena

lo mínimo, por no perder la inercia.

Las duras cuestas; y el pedal, tan rígido;

y el asfalto, volcánico; las luces,

exhaustas; el pedal, duro...

CANTO XXV

En la charca el crepúsculo empalaga las aguas:

la rana busca el beso, los novios el nenúfar,

el mosquito perturba la calma de la balsa,

la antigua dinastía de los grillos inunda

el aire con sus trovas, va inundando el tiempo

y suena la mandanga.

Da...