poderna

Parlamento del Macías y el bebedizo de orines de lobisome

Sabe, oh pueblerino, que'l Macías ya penaba de amor en su más tierna juventud. Andaba sin norte el día que la vio por primera vez: era la judía, ojos verdes, más bonita del barrio. Llevaba la fruta roja en el cesto y el cabello, recogido bien alto...

De los nueve libros de Villena

Cuentan las viejas los círculos

alrededor del puchero,

invocando cada estrella,

y con ellas, a sus siervos.

En las aguas espumosas,

las burbujas chorreantes

se hinchan con cada verso,

revientan ruines e infames.

Desmenuzada osamenta

para maniatar los astros.

Si dan bien todas las vueltas,

desatarán a los trasgos.

Otra del sacerdote de Palencia

Entre...

Diálogo de la prometida y el prometido

Aquestes coses… jo sé c'aquestes coses que fem ara, a tu, t'agraden prou, però jo penso que tot això que ara fem ho hauríem de parlar» y se pasa el dorso de la mano por la boca. También tiene salpicaduras de semén en la mejilla, en la...

La larva de Castellcir

Barroso, Camino a la fuente de la Sauva Negra, 2013.

Los hechos sucedieron como sigue. Días antes del siete de diciembre de 1981, la sombra ominosa de la larva se cernió sobre las calles de Castellcir. A decir de los vecinos de la localidad, una presencia maligna les venía acechando. La hija menor de Dolors R. cont...

Soliloquio de lamentación o Los muchos deleites del Ferran

«Què és lo que vols, fillet?» lo pregunta la Pura en la puerta de su casa. El chaval se la mira con recelo. Dice, no obstante, «vinc per'xò» y ella le invita a pasar: «Duus el cuartos?». Hace que sí con la cabeza y se la...

Fábula de don Hurón y el burrico Manuel

Don Hurón una mañana

vino a salir a su huerta

con su sombrero de copa

y la boca bien abierta,

pues encontró en el parterre

a un intruso, qué fastidio,

vestido con taleguilla:

a Manuel, el borriquillo.

Estaba, destartalado,

comiendo sus margaritas:

los pelos despeluchados

y, entre los pelos, pulguillas.

«¡¿Qué atropello es este, oiga?!

¡Que me...

Coda

MENTRE LLEGIA UNA GRAMÀTICA CASTELLANA, TROBÀ UN EPÍGRAF MÍNIM QUE LI RECORDÀ LA FRAGILITAT DE TOT ENVERS EL TEMPS

És el dia més trist, la nit més trista,

per totes les rajoles de la casa,

perquè mai més seré ja teu, ja meva,

perquè ja...

I

És per haver-me trobat en el camí

la matinada, davant del teu Peugeot.

Ens esperàvem l'un a l'altre com dos

que s'estan esperant des de fa temps.

Tots els músculs cridaven ja CARPE DIEM

i els tendons i els cabells cridaven SALVE

AMOR, xisclaven albades...

Eulàlia, la bella

Sebastian Brant, Stultifera navis, Basel, Johann Bergmann, 1498, detalle del grabado atribuido a Albrecht Dürer.

Ahí, donde la véis, arrancaba fuego a las piedras que la veían pasar... y yo que, con mirarla, la recuerdo... ¡Benditos mis ojos y bendita la memoria de aquellos días! ¡Oh, la Eulàlia! Miradla bien... ¡Qué viva la vida en ella, verdá?

El último beso de G

Un diván ceniciento de Madrid

y una tenue nostalgia sevillana.

Un hombre ya maduro reclinado

sobre una chica: labios entornados,

facciones de cristal y ojos azules.

En su tierna mirada de muchacha

reflejados su rostro, serio o triste,

vivos los ojos, la barba fornida.

Las ventanas...

A vision of P

Va en busca de la imagen exacta, de los versos

auténticos, certeros, prepara la tormenta:

el descenso secreto a su inframundo.

Pero detrás del mono y de la cáscara,

debajo de los nudos de Jung y de sus vísceras,

encuentra el yo, osado, delincuente mental,

A K, hombre de perfil

Es por estos pasillos,

los pasadizos blancos donde la pena absorta

y el secreto del cáncer contemplo ensimismado,

donde me acuerdo

de tus nocturnidades y de tus grandes mármoles.

Siempre te tuve un gran respeto de pirámide

hasta que anduve a oscuras tus secretos demóticos,

tus...

La cripta de G

Noches zurdas y viejas correrías

en un sótano-piso adolescente,

noches desparramadas, verborreicas,

las orejas alerta, la nariz

puntiaguda y certera,

los dedos como zorros alborotan

las faldas más bien cortas

de las alegres páginas de alguna

jovencita gramática europea.

Todavía las ves con claridad,

paladeas la...

CANTO XVIII

He pasado ya casi dos años con la voz

quebrada, con la voz olvidada en un' ánfora.

Ahora quiero cantar un canto, el más largo,

por una repentina nostalgia de Moledo,

porque tengo unas lágrimas y un hipo atravesado.

Y yo no sé si esto, recordando...

Llibre dels homes

Josep R., De omine o Llibre dit dels homes, sine die.

Edición en desarrollo de la obra de Josep R. a cargo de Ernesto Barroso.

La ballena de J

Don Jota, Erre, Jota, ballenero

recorre la cubierta caoba, su despacho,

aspirando la brisa, tan pura, tan salobre.

Las olas se desmayan a su paso

y él, con el oleaje, se desmaya.

Atrás dejó las flores, los jardines,

hoy sólo son lejanos recuerdos infantiles.

Ya...

La quimera de Vulcano

Y regresó al calor artificial

de la calefacción y de las mantas.

Corrió desde su cama hasta el taller

llevando con cuidado

aquel regalo extraño

de latitudes índicas u oníricas.

Su mujer, distraída,

lo miró por encima de los muros

From P to P (again)

La verdad te supura por los ojos

y no puedes, no quieras, evitarlo.

Poeta, te devoran tus pupilas.

Pasarías sobre ellas tantas veces.

Les censuras la polla a tus alumnas

aunque te busquen, aunque se insinúen.

Pasarías sobre ellas tantas veces.

Les censuras tu carne, te...

Los ojos de P

Una réplica enjuta y desvaída,

tus señoritas blancas, eternas señoritas,

señoritas cualesquiera de los tiempos posibles.

Suena en la radio Bowie for one day,

nos sentimos con fuerzas de seguir tu mirada

la vida hecha cartones we could be heroes just

por el hecho de estar...

Las lentejas de la Immaculada

La Immaculada quiere y no quiere tener hijos. Si pierde la cuenta de las lentejas que lleva cribadas, quiere dos niños rubios y gordos como un pan de pagès. Si repara en el número de los granos podridos, no los quiere ni ver, ni a esos dos...

El puig de la Creu

leyendo sus cartas, recuerda al viejo Berceo en su celda, sobre su escritorio: con su pluma en la mano y la mirada perdida, iba por el cielo, tras el vuelo del gorrioncillo que piase sobre el claro de la ventana el vocablo aquel que andaba buscando. «Acidente...

Las cavilaciones del bachiller Joan Pere

Desque el Guiraut abriese la boca para soltar aquello de «la Bertrana, si jo hi vaig, me fa una palla quan li dic versos d'amor», el bachiller Joan Pere se debate fuertemente sobre la quaestio en cuestión: ¿pandémica o celeste? Su amor hacia l'Aldonça es blanco. Si...

Pura, puta

Dix, Älteres liebespaar, 1923, detalle de una vieja.

[...] si se quiere, se lee: «la noche q̄ llego la puta de ciento e veynte kg. yo estaua eſperandola. Ella era todo graſa por todas las partes & a de mas, no muy limpia». O, peor aún, «apueſto a q quādo te ſientas à cagar te pegan las carnes del culo en el ſuelo».

CANTO XXXIX

Eco transita sola por las calles del invierno,

su cuerpo antes de ninfa vaga por los febreros

grises, los engañosos marzos y las semanas,

los vientos iracundos de la carne y el tedio.

Eco por las placitas y cuencos para gatos,

por las grandes macetas de...

CANTO XXII

Ya caen de las higueras frutos picoteados:

María entre las sombras del día los recoge,

encelada en las sombras, recortada en las ramas.

Malla angosta sus ojos, busca en el horizonte

sobre las negras lomas las estelas por venir,

los siglos por venir, los futuros aviones.

El hombre de Na Celia en tres sueños

que no busquis marit. Ets una dona formosa i no cap a la teva natura la manca d'home al llit. Tens molt de bé a dintre, a les cames i al ventre, i més a sota, i no fóra bo que ho tanquessis tot al viure i...

CANTO XXV

En la charca el crepúsculo empalaga las aguas:

la rana busca el beso, los novios el nenúfar,

el mosquito perturba la calma de la balsa,

la antigua dinastía de los grillos inunda

el aire con sus trovas, va inundando el tiempo

y suena la mandanga.

Da...

Las lecciones de l'Encarnació

Se añora de hace un rato, cuando estaba metida en la cama y el sol se colaba por la ventana de su habitación. Las sábanas le estaban haciendo mucho bien desque la despertara el ruïdo de la hora fabril que lleva a la gente de un...

Canción de lluvia para armonio y dos voces

Hace poco caminaban por las calles cerradas y antiguas de la vieja Poderna, llevados por el gozo de haberse encontrado. Iban en paz, felices y en secreto. Ni ella había salido a buscarle, ni él la estaba esperando en un banco de cierta vía conocida de los...

Los himnos de M

Esas guirnaldas de escarcha, cebollas

arrancadas del llanto de un cabrero,

que se pudrieron en los grises muros

de una cárcel cualquiera, se murieron

con anhelos tardíos de objeción,

entre sueños de indulto se murieron.

Las paredes selladas de humedades

a cal y...

Égloga VIII

Bajo el suave rumor del aparato

de aire acondicionado, se pajea

Silvano, arrastrado en la corriente

de recuerdos, las nalgas y los pechos

de su querida amante, Galatea.

SILVANO

Cómo vibran tus pechos y tu boca…

¡Cómo entre las harinas y la mesa!

La mesa de amasarte la entrepierna,

tus tetas retozonas en harina…

¡Cómo la...

Bilingüismo o diglosia

En tu pecho vernáculo mi lengua

festejaba el contorno espeso, blando,

y alcanzaba fonemas inaudibles.

Como un tambor africano retumba

tus muslos se salieron de los goznes

y gemías vocales tan abiertas

como ancho es un río sin orillas.

En los registros del estándar culto

Martirio de la Magdalena

Camina por las calles desiertas. Pasa ante puertas y ventanas cerradas al frío. Busca un número y un piso. No da con el sitio. Tampoco ve a nadie. No queda un alma. Enero está helando desde primera hora de la mañana y no cabe otra cosa en...

Jettel que te quiero Jettel

Garcilaso de la Perra, Jettel que te quiero Jettel, La Cesura, 2011.

Obras casi completas de Garcilaso de la Perra. Edición a cargo de Ernesto Barroso.

Canción de la dulce Bertrana

Desque le hablara su padre muy serio, que busca no encontrar si anda por ahí con las amigas: «Niña, mira bien lo que te cuento, que, viéndote crecer, temo no estar a tiempo de repetírtelo más que una vez… Una sola, y no más. Mira esta mano...

El sueño del Bernat

En el camino de vuelta a casa, se ha parado a coger unos espárragos y unas piñas y, como no ha encontrado bonitas las flores del campo, se ha llevado unas ramitas de romero para su mujer. Hace días que la ve un tanto pachucha, como triste...

Soliloquio de la malcasada o Diatriba contra el esposo Teodoro

Sostiene el pliego del delito en la mano, un sucio trozo de papel con un puñado de letras impresas, un montón de carácteres apretados, de tipo romano, más bien rotos y gastados. Con todo, si se quiere, se lee: «la noche q̄ llego la puta de...

La vuelta de l'Aleix

L'Aleix se patea las llambordes del casco antiguo a media mañana de un martes cualquiera y no repara ni en las meadas, ni en las pintadas, ni en los rotos de las paredes. Está enamorado y apenas toca el suelo que pisa. No hay cielo en las...

Égloga IV

Sentadas en un banco frente al puerto

Galatea y Belona, va creciendo

el zócalo violeta de la tarde.

Charlando esperan a Varinia, dan

profundos lametones al helado.

GALATEA

¿Cómo fue por la Loba del Imperio?

BELONA

¿No te molesta tener que ir allí

para cualquier papel, cualquier gestión?

GALATEA

Si te dan el trabajo te...