poderna

Anagnórisis de los dos amigos o El encuentro del bachiller Joan Pere con el Guiraut de la Escombrera

cavilaciones como las callejuelas aquellas. Tenebrosas, tortuosas, arcaizantes. Camina, sin embargo, porque, leyendo de mala gana cierto pliego que estuvo de moda hace ya unos años, ha dado con la manera de robarle un beso a su Aldonça. El bachiller Joan Pere necesita un ejemplar de la...

Muerte primera del Guiraut

Mariposas del olvido… Los pedazos de papel lanzados al aire se le antojan mariposas del olvido. La metáfora no es suya, desde luego. La habrá leído por ahí. Pero la pena, ¡ay, ésa!, pesa sólo en sus hombros de hombre por hacer. Piensa que el Macías, al...

El largo invierno del doctor Morros

Gotas de lluvia en el cristal de la ventana. El doctor Morros hace un rato que no lee. Sigue meditabundo. Le duele la res publica que a todos concierne. Mira las llamas de la hoguera en la plaza y se vuelve a cuestionar sus pasos. Los jóvenes...

L'Encarnació y el hechizo del florentín

Tarde en la tarde, se aventura en el interior de aquella librería vieja y de viejo. El lugar se le antoja oscuro y polvoriento. Hay montones de libros por doquiera que mire y nadie que la atienda. Parece que está sola entre cientos de voces calladas. ¿Por...

De los nueve libros de Villena

Les bruixes catalanes, Los libros del cuentamiedos, 2009, grabado de la página 108.

Cuentan las viejas los círculos

alrededor del puchero,

invocando cada estrella,

y con ellas, a sus siervos.

En las aguas espumosas,

las burbujas chorreantes

se hinchan con cada verso,

revientan ruines e infames.

Desmenuzada osamenta

para maniatar los astros.

Si dan bien todas las vueltas,

desatarán a los trasgos.

Otra del sacerdote de Palencia

Entre...

Parlamento del Macías y el bebedizo de orines de lobisome

Sabe, oh pueblerino, que'l Macías ya penaba de amor en su más tierna juventud. Andaba sin norte el día que la vio por primera vez: era la judía, ojos verdes, más bonita del barrio. Llevaba la fruta roja en el cesto y el cabello, recogido bien alto...

Los impasibles

Al clamor despiadado de los filos,

de los filos mellados de sus bocas

sonrientes, sarcásticas, mordaces,

llenad vuestros estómagos vacíos,

bebed un largo trago de su cloro.

Ellos, si pueden, no lo dudarán:

os acometerán donde más duele.

¡Sin piedad! ¡Devolvedles la sonrisa!

Su excitación...

Diálogo de la prometida y el prometido

Aquestes coses… jo sé c'aquestes coses que fem ara, a tu, t'agraden prou, però jo penso que tot això que ara fem ho hauríem de parlar» y se pasa el dorso de la mano por la boca. También tiene salpicaduras de semén en la mejilla, en la...

Las lecciones de l'Encarnació

Se añora de hace un rato, cuando estaba metida en la cama y el sol se colaba por la ventana de su habitación. Las sábanas le estaban haciendo mucho bien desque la despertara el ruïdo de la hora fabril que lleva a la gente de un...

CANTO VII

Moledo siempre. En cada solar

y en cada fuente.

En cada charco en cada esquina en cada

rostro. Moledo. De La Conrrería

hasta los Pinatones.

Malas hierbas y un pozo de rebuznos.

El cielo es más azul en cualquier parte.

La estrechez de la niebla. Moledo...

Soliloquio de lamentación o Los muchos deleites del Ferran

«Què és lo que vols, fillet?» lo pregunta la Pura en la puerta de su casa. El chaval se la mira con recelo. Dice, no obstante, «vinc per'xò» y ella le invita a pasar: «Dus els cuartos?». Hace que sí con la cabeza y se la...

La leyenda de F

Quebrados de llorar, de tan cansados,

dejaron de mirar el campo inmenso

y retomaron el camino a casa.

Supo entonces que no regresaría,

paró sus pasos, se volvió un momento,

quería dar un último vistazo.

Lo acogió la ciudad en su bullicio,

el viejo río...

Égloga IV

Sentadas en un banco frente al puerto

Galatea y Belona, va creciendo

el zócalo violeta de la tarde.

Charlando esperan a Varinia, dan

profundos lametones al helado.

GALATEA

¿Cómo fue por la Loba del Imperio?

BELONA

¿No te molesta tener que ir allí

para cualquier papel, cualquier gestión?

GALATEA

Si te dan el trabajo te...

El cavaller i la dona santa

Cancionero General, Valencia, Jorge Costilla, 1514, letra capital ce.

anta la tórtola, prendida del laurel, a la tarde temprana, a la prima primavera que no ha de ser suya, y oscurece la voz, más triste. La umbría del jardín, cerrado por muros...

Coda

MENTRE LLEGIA UNA GRAMÀTICA CASTELLANA, TROBÀ UN EPÍGRAF MÍNIM QUE LI RECORDÀ LA FRAGILITAT DE TOT ENVERS EL TEMPS

És el dia més trist, la nit més trista,

per totes les rajoles de la casa,

perquè mai més seré ja teu, ja meva,

perquè ja...

Égloga II

BELONA

Ponme un zumo de piña.

GALATEA

Ponme un zumo de piña. Una caña

para mí. ¿Dónde dices que quedamos?

BELONA

Delante del Mc Dönner.

GALATEA

Delante del Mc Dönner. Mira quiénes

se acercan. Son Silvano y Gavilán.

BELONA

Sí, ya los veo. ¡No! ¿Pero qué haces?

GALATEA

Si solo los saludo&#8230...

El gul de Sentmenat

Barroso, Fotomontaje del gul de Sentmenat, 2011.

Las profanaciones de tumbas en el cementerio de Sentmenat durante los meses de otoño de 1999 guardan una singular relación con la desaparición de Gustau T. a...

Las cavilaciones del bachiller Joan Pere

Desque el Guiraut abriese la boca para soltar aquello de «la Bertrana, si jo hi vaig, me fa una palla quan li dic versos d'amor», el bachiller Joan Pere se debate fuertemente sobre la quaestio en cuestión: ¿pandémica o celeste? Su amor hacia l'Aldonça es blanco. Si...

Jettel que te quiero Jettel

Garcilaso de la Perra, Jettel que te quiero Jettel, La Cesura, 2011.

Obras casi completas de Garcilaso de la Perra. Edición a cargo de Ernesto Barroso.

Égloga V

Navegando en la calma del verano,

en el suave vaivén, en la dichosa

inmediatez del cielo, de la tarde,

los dos amigos, Marco y Gavilán,

flotando en una breve plataforma

con los pies remojados en las olas.

Los gritos astillados, a lo lejos,

de barcos y bocinas y gaviotas.

GAVILÁN

¿Cómo va con Varinia?, que...

Canción de lluvia para armonio y dos voces

Felixmüller, Liebespaar von Dresden, 1928, detalle de la pareja.

Hace poco caminaban por las calles cerradas y antiguas de la vieja Poderna, llevados por el gozo de haberse encontrado. Iban en paz, felices y en secreto. Ni ella había salido a buscarle, ni él la estaba esperando en un banco de cierta vía conocida de los...

La larva de Castellcir

Barroso, Camino a la fuente de la Sauva Negra, 2013.

Los hechos sucedieron como sigue. Días antes del siete de diciembre de 1981, la sombra ominosa de la larva se cernió sobre las calles de Castellcir. A decir de los vecinos de la localidad, una presencia maligna les venía acechando. La hija menor de Dolors R. cont...

Canción de la dulce Bertrana

Desque le hablara su padre muy serio, que busca no encontrar si anda por ahí con las amigas: «Niña, mira bien lo que te digo, que, viéndote crecer, temo no estar a tiempo de repetírtelo más que una vez… Una sola, y no más. Mira esta mano...

Fábula de don Hurón y el burrico Manuel

Es esta la fábula de don Hurón que sale a la mañana al jardín con su sombrero de copa y se encuentra comiendo las sus margaritas al burrico Manuel que lleva malos pelos, pocas pulgas y la taleguilla...

Roc, bandido

Del salvaje Roc se decía que tomaba lo que quería cuando quería y que lo tomaba, si lo quería, a fuerza de cuchillo. Mataba. Mataba sin dudarlo y mataba porque quería matar.

I

És per haver-me trobat en el camí

la matinada, davant del teu Peugeot.

Ens esperàvem l'un a l'altre com dos

que s'estan esperant des de fa temps.

Tots els músculs cridaven ja CARPE DIEM

i els tendons i els cabells cridaven SALVE

AMOR, xisclaven albades...

A vision of P

Va en busca de la imagen exacta, de los versos

auténticos, certeros, prepara la tormenta:

el descenso secreto a su inframundo.

Pero detrás del mono y de la cáscara,

debajo de los nudos de Jung y de sus vísceras,

encuentra el yo, osado, delincuente mental,

A K, hombre de perfil

Es por estos pasillos,

los pasadizos blancos donde la pena absorta

y el secreto del cáncer contemplo ensimismado,

donde me acuerdo

de tus nocturnidades y de tus grandes mármoles.

Siempre te tuve un gran respeto de pirámide

hasta que anduve a oscuras tus secretos demóticos,

tus...

La cripta de G

Noches zurdas y viejas correrías

en un sótano-piso adolescente,

noches desparramadas, verborreicas,

las orejas alerta, la nariz

puntiaguda y certera,

los dedos como zorros alborotan

las faldas más bien cortas

de las alegres páginas de alguna

jovencita gramática europea.

Todavía las ves con claridad,

paladeas la...

From P to P (again)

La verdad te supura por los ojos

y no puedes, no quieras, evitarlo.

Poeta, te devoran tus pupilas.

Pasarías sobre ellas tantas veces.

Les censuras la polla a tus alumnas

aunque te busquen, aunque se insinúen.

Pasarías sobre ellas tantas veces.

Les censuras tu carne, te...

Los ojos de P

Una réplica enjuta y desvaída,

tus señoritas blancas, eternas señoritas,

señoritas cualesquiera de los tiempos posibles.

Suena en la radio Bowie for one day,

nos sentimos con fuerzas de seguir tu mirada

la vida hecha cartones we could be heroes just

por el hecho de estar...

Soliloquio de la malcasada o Diatriba contra el esposo Teodoro

Sostiene el pliego del delito en la mano, un sucio trozo de papel con un puñado de letras impresas, un montón de carácteres apretados, de tipo romano, más bien rotos y gastados. Con todo, si se quiere, se lee: «la noche q̄ llego la puta de...

Remei, frutera

Sorolla, Joven andaluza, 1914, detalle de la joven.

[...] prefería darse una vuelta por los puestos de frutas y verduras. Solía ir a la Remei, una muchacha muy despierta y risueña, que vendía peras, manzanas y melocotones en la tienda más humilde de la plaza. Por humilde, vale leer pequeña, tanto, que todo allí se acumulaba, un poco como en ella.

La vuelta de l'Aleix

L'Aleix se patea las llambordes del casco antiguo a media mañana de un martes cualquiera y no repara ni en las meadas, ni en las pintadas, ni en los rotos de las paredes. Está enamorado y apenas toca el suelo que pisa. No hay cielo en las...

Albada del taller den Quico

A él, lo que le gusta es lo que viene justo después de correrse, cuando se echan uno junto al otro y dejan pasar la urgencia de la carne y de la esperma, por fin derramada. No se lo ha dicho nunca a nadie, es algo as...

La fiebre de l'Enric Clotet

lleva días pensando en ella. Le arden las entrañas. Se quema de mala manera. Y no sabe dónde meterse. Puede ocupar su tiempo con sonetos del Renacimiento o puede tropezar largamente en abruptos consonantes palaciegos, pero su pensamiento vuelve con naturalidad a su cauce y la pasión...

Las lentejas de la Immaculada

La Immaculada quiere y no quiere tener hijos. Si pierde la cuenta de las lentejas que lleva cribadas, quiere dos niños rubios y gordos como un pan de pagès. Si repara en el número de los granos podridos, no los quiere ni ver, ni a esos dos...

El último beso de G

Un diván ceniciento de Madrid

y una tenue nostalgia sevillana.

Un hombre ya maduro reclinado

sobre una chica: labios entornados,

facciones de cristal y ojos azules.

En su tierna mirada de muchacha

reflejados su rostro, serio o triste,

vivos los ojos, la barba fornida.

Las ventanas...