poderna

En Manelet, el curiós

En Manelet se’n va anar

als camps aquells on sembren

les sembradores del cérvol

un matí de primavera.

Ningú no gosava anar-hi

quan marxaven en filera:

“A sembrar només hi anem

les que’ns estem per casar.

Després vindran els mascles

i la terra els donarà.

Amb les banyes d’aquest cérvol

que la terra j’ha solcat;

amb les...

La nena de la Porxada

Tots els dimarts una nena

apareixia a la plaça,

una minyona morena

que venia sens parada.

Al mercat portava cebes

i trenes d’alls o patates,

a la tardor moniatos

o també duia magranes.

Poca cosa que es venia,

aixís estava de magra,

i quan tot ja s’ho venia

als venedors ajudava.

Ningú del mercat sabia

d’on venia, on marxava,

prò sabien...

Los caballos de F

Las cuadras a estas horas de la noche

los caballos duermen.

No te ha visto el guardés del señorito

el cabrón del guardés del señorito

que apenas deja correr los caballos.

Ha sido un repentino clamor en alameda

un repentino clamor por tus ojos sin cielo

aquellos ojos tuyos

en la cal de las...

El aquelarre de M

Has visto el cáncer mirarte a los ojos

ha sido

justo después de lavarte la cara.

Te has levantado fuerte

con ganas de remar

en aquella barquita tuya donde cabían

dos tres quinientas mil.

Palpas la cicatriz que te divide

la vida por la axila

lo has visto y te ha mirado

justo después de lavarte...

Las llamas de C

Sentado en una calle a las afueras,

en un banco delante de una fábrica.

Una mano que hurga en el bolsillo;

la otra, una lata de cerveza

casi vacía.

Suena el silbato de vapor, las cinco

de la tarde, ya salen los obreros

con sus monos azules y las densas

manchas de grasa.

Salen como cerillas...

'Cause today I've found my friends...

Falsa elegía del verano del noventa y siete.

Epílogo

Este es de los que no escribió Ernesto Barroso,

pero lo inspiró grandemente.

Rogad por su hipoteca.

Gavà, 17.05.2016

Los tranvías de V

Suenan tranvías lentos en la noche,

horas llenas de nada,

horas.

Miras en la pared cómo pasa la vida,

el último tranvía de la noche.

De nuevo rasgas versos,

rasgas versos despacio en un papel,

una égloga vieja,

la misma égloga de aquellos años,

invocas a Belisa por tus versos

y te duelen las piernas.

Te duelen y...

L'Aldonça y las flores de la fotinia

—Olora aquesta.

—No.

—No?

—No. No m'agrada l'olor de les flors.

—Que no t'agrada què?

L'Aldonça se atora. Demasiados recuerdos de golpe y todos tienen que ver con la luz de aquellos jardines de su niñez. Piensa en declararlo tal como viene, pero qué le importarán a nadie sus manías. Niega con...

Dolors, la Cunegunda

Bruegel, Danza popular, circa 1567, detalle de una mujer.

La Cunegunda no tarda en aparecer por el patio. Va en camisón y no lleva las sandalias puestas, ni nada. Parece más joven que de costumbre y, si no anda a saltitos, la ideputa camina con una gracilidad nueva para l'Aldonça.

Del rapte de la doncella

Amades, Costumari català, Barcelona, Salvat Editores, 1950, tomo I, página 798, grabado de «Jacinto del Castillo».

Era nit als camins,

gola de llop ben negra.

Era la nit més fosca,

sens lluna, sens estrelles.

Un trot sortí del poble,

el trot d'una tempesta.

Era el salvatge Roc,

va fugint per la llera.

Esglais i crits i torxes

i més cavalls i fressa,

prò com un tro cavalca,

com un'ànima en pena,

i els bons...

La Joana y el teatro viejo

Schiele, Casas viejas en Krumau, 1917.

—Ho sents?

—Què passa?

—Això.

—Sí.

—Què és? Què pot ser?

—No ho sé. Semblen uns músics… al teatre vell?

—Vols dir, Pere?

—Sona per'llà, no?

—Sí, sí.

—Doncs, baixant per'llà…

—Ja sé on és, jo.

—Ja. És raro.

—Molt. Era tancat de fa molt temps, oi?

—Sí. Jo'l recordo sempre així.

—I jo.

La fachada del teatro viejo niega la memoria...

Vida del salvaje Roc VII

Hay un rastro vivísimo de vísceras que lleva del vientre ensangrentado de la ermita a la hoguera. Los restos de la profanación están esparcidos por el suelo del descampado: patas de banco, pedazos del altar y pliegos de legajos que vuelan en la noche. El viento los...

El miedo del Pauet

Amades, Costumari català, Barcelona, Salvat Editores, 1950, tomo II, página 393, grabado de las fieras del hostal de la Llàntia.

en la mirada perdida de un crío entre las paredes altas de un callejón. Al final d'escanyacans, hay tres escalones de piedra antigua que bajan al corredor de las moscas. El Pauet no se atreve a pasar solo. Es un pasillo lóbrego, donde el silencio se le...

La plaça del forn

Roís de Corella, Historia de Josef, Valencia, Alfonso de Orta, 1500, letra capital e.

stuvo atento a un cielo blanco, sin cuenta, buena parte de la mañana o tarde. Recostado en el guardacantón inmediato a su negocio, se distraía con las telas por siempre tendidas al viento: Estaba frente al día que no pasa, hora informe que el viejo heptagenario, de...

Una noche de W

Nieva en la noche vienesa, nieva

lentamente una melodía dulce de nieve, por las calles

no hay nadie.

Nieva un frío tremendo se apodera

de tus huesos no hay nadie por la calle.

Aferras la botella ya vacía

dando tumbos tus piernas doblegadas

escribiste las páginas mortales de la envidia

una dulce melodía en las...

La cabeza de G

Por un endecasílabo siquiera,

uno más, subirías por la escala

que te llevó a la cama, noramala,

y te ha traído a la penosa espera.

Ansías una lágrima que hiera

tu corazón de nuevo en esta sala

y esparza por doquier de amor el ala,

y esparza tu tristeza en toda fiera.

Sin nada que...

Los cuartos traseros de la Montse con giro al final

La Montse baja las escaleras a una voz de la Lleonarda, «c'aquí demanen per tu!». Se ha echado un pañolón por encima y anda descalza, como cuando tenía quince años. Pasa al salón y ve a la tabernera en su mecedora, junto al fuego del hogar: «Qui...

L'herald de la Garriga

No era l’herald més ràpid,| l’herald de la Garriga,

prò era sabut dels nobles| que al Vallès no hi havia

missatger més fiable| ni amb més gallardia.

Les dames dels senyors| en sabien les mides

i li feien l’ullet| i, fins i tot, carícies.

Un senyor molt gelós| de la seva bonhomia

va...

El sueño del Bernat

En el camino de vuelta a casa, se ha parado a coger unos espárragos y unas piñas piñoneras y, como no ha encontrado bonitas las flores del campo, se ha llevado unas ramitas de romero para su mujer. Hace días que la ve un tanto pachucha...

El pensamiento de la Joana

—De vegades, em demano quines coses pensaríem si tot estigués bé…

—Quin tot?

—Doncs…

—Vols que la tregui?

—No. No'ncara. Abraça'm ben fort.

—Val.

—Les coses, no? Tot, vull dir.

—Ja.

—Saps?

—Sí, sí. Pues no ho sé. Pot ser que no penséssim en res, al final.

—Vols dir?

—No caldria, no?

—No sé, jo. Això voldria dir que...

Bernat, jornalero

Domingo Marqués, Estudio de viejo, 1885, detalle del viejo.

El Bernat se toma la sopa y, habiéndose acabado el plato, se cena un mendrugo de pan seco. Sin tomate, ni aceite, ni sal. Luego busca el caliu de la chimenea sentado en el escón, donde se ponía la abuela Caterina cuando se dolía del reúma, y mira, como hacía ella, las llamas lentas del tió, el misterio de la lumbre miles de años después.

Fábula de la hormiga y los sapos de la audiencia

En el reloj de la audiencia, a media mañana, pegan unos rayitos de sol muy buenos que dan mucho gusto y no poco sueño a quien los mira. La hormiguita, obrera de nacimiento, acude a su cita a la hora en punto...

El misterio de Sant Mena

Barroso, Paseo del castillo de Sentmenat, 2011.

Novela de terror en dos mitades.

El canto de F

Hablas con Goethe en tu asilo celeste,

hablas con Goethe ahí sentado en una silla

vacía de tu cuarto,

una silla en tu torre hacia los dioses.

La sombra de Hiperión cruza por la ventana, cruza celeste, cruza

sin pie tu torre tu cuarto la silla

silenciosa de Goethe.

Dictas los versos, edades...

El crimen de J

Los vecinos ya podan sus jardines como cualquier domingo.

No te habrán visto llegar a deshora

ni llevar hasta el sótano aquel bulto de lienzos

del maletero.

Ellos podan el césped bien temprano,

podan bien raso.

El barrio huele a brizna, todo el barrio bien raso,

mientras tú has terminado ya en el sótano.

La...

La garganta de A

Mientras crecen tus barbas en un parque de San Francisco

viendo el trino de un pájaro y un verso,

tu editor suda rayas verticales, suda torsos y suda pollas en la instrucción

del fiscal del Estado.

El pobre ha cometido el craso error

de publicar un libro de poemas.

El juez escucha con...

A, en su camino

Esperas a que suene el timbre en esa

silla vieja, vencida por los años,

esa silla plantada en la tarima

de instituto de pueblo.

Esperas en silencio mascando aquel recuerdo

de aquella niña dulce de apenas doce años

que casaron contigo.

Nadie se preocupó de si la pederastia,

porque eras un señor, en el mejor

de...

Diálogo de la azotea o La resignación de las feas

Amades, Costumari català, Barcelona, Salvat Editores, 1950, tomo I, página 265, detalle de un cielo de brujas.

unos pocos escalones más, antes de abrir la puerta. Luego sale a la azotea y recibe todo el azul del cielo en los ojos:

—Quin dia, tu!

—Veritat?

L'Encarnació baja la vista a los tejados del barrio y, como se le antojan prosaicos de aburrimiento, se vuelve sobre sus pies...

Égloga II

BELONA

Ponme un zumo de piña.

GALATEA

Ponme un zumo de piña. Una caña

para mí. ¿Dónde dices que quedamos?

BELONA

Delante del Mc Dönner.

GALATEA

Delante del Mc Dönner. Mira quiénes

se acercan. Son Silvano y Gavilán.

BELONA

Sí, ya los veo. ¡No! ¿Pero qué haces?

GALATEA

Si solo los saludo&#8230...

El ojo de la cerradura (en blanco y negro)

Mientras oía restallar (la lengua en el paladar), dudaba si volver a mirar… porque veía, sin mirarlos, los vivos bocados o la pasta mojada, ya sin forma, entre los dientes, y no, no se atrevía a volver sobre sus pasos. Ni de reojo. Repasaba, eso sí, los...

El Carles y la supervivencia del Galemys pyrenaicus (caroli o no)

Genovart i Boixet, Pont romà sobre la riera de Caldes i cases del poble sobre el riu, 1920-35.

nada por más que busque. Hace días que el morro le dice que no se trata del Galemys pyrenaicus de manual. Ha descubierto algunos indicios que sustentan la existencia de un nuevo taxón. Si pudiera hacerse con un ejemplar, tendría en sus manos el holotipo que...

Noches en Poderna

Barroso, Tierra III, 2007.

Novela. Memoria de las pequeñas criaturas. Prosa de costumbres.

Muerte del salvaje Roc

Redon, Tras la ejecución, 1877.

La cabeza de aquel hombre se le aparece a la hora de la cena. Mira el plato de sopa y la ve metida en su gavia, bruta y renegrida. Con los labios cosidos y la mirada perdida en el vacío. Con el cuello cortado y la carne...

L'Aldonça y el amor de los brutos

desnudos, sobre el musgo. Tiene unos dedos muy redonditos, como graciosos. Le da lástima ponerlos en la roca viva de la gruta. Está cubierta de una capita de baba fría, muy asquerosa. Debe de ser agua, pero no ves de dónde mana. Espera. Si das un paso...

Macías, penado de amor

San Pedro, Cárcel de amor, Barcelona, Juan Rosenbach, 1493, detalle de una estampa del salvaje.

Noches frente al espejo le advertían de su hechura pobre y desastrada: los ojicos llorosos, el gesto torcido, la color demudada... Si no le hablaba, no podía rechazarlo y, si no lo rechazaba, cabía esperar.

L'Alfons y los ingenuos de la tierra

El pobre Raimon, y lo de pobre va por miserable, fatiga el campo en busca de un puñado de caracoles que llevarse al buche. Es un ingenuo de la tierra más y los ingenuos de la tierra pasan frío en invierno y hambre a todas horas. Los...

Els minyons de Sant Fost de Campsentelles

Els minyons de Sant Fost|eren cinc, eren quatre,

bé jugaven al bosc|bé feien gamberrades.

Una tarda d’estiu,|a l’agost una tarda,

cansats de malifetes|per carrerons i places

van baixar pel congost|de les grans canonades

que creuaven el poble|fins a la serralada

perquè els dies de xàfec|amb les...

El forn de les bruixes

Paisaje Romancer

Era el forn de Sant Vicenç|allà al costat de la plaça.

Feien els millors croissants,|que millors no’ls fan a França.

A Mollet tots ho sabien,|a Mollet i a les contrades,

prò Forn de Sant Vicenç|la gent no l’anomenava.

Li’n deien Forn de les Bruixes|en honor de les germanes

que servien aquells dolços|i...

Els bandolers de Gallecs

Guardias a caballo

Tres germans foren, tres,|tres germans de pagès,

Tres germans que sabien|llaurar camps de Gallecs,

plantar blat i collir-lo,|i poca cosa més.

Un dia el seu bon pare,|un bon dia els digué:

“Poseu el blat al carro|porteu-lo a Granollers,

dueu-lo a la Porxada|pel deute satisfer.”

Varen matar dos homes|a l’entrada del Mogent.

Al mercat no...

El luto del Mateu con hache intercalada

Preguntado por su mala cara, el Mateu responde «no res». El Mateu, con hache intercalada del latín Matthæus, se ha tenido siempre por un hombre digno, pasa que, de un tiempo a esta parte, va quedando menos del hombre que detenta la dignidad: «no puch amb la...