Flor varia de leyendas

Abertura

Novísima égloga

Estando cada uno en su casa, en su cuarto, en su ordenador, Salicio juntamente y Nemoroso se lamentan, y alzan su queja blanda con teclas duras a través de la línea de teléfonos.

Fábulas y quimeras

Balada de la gitanilla

Pasada la medianoche, su hermana volvía a escabullirse por el ventanuco del carromato: salía del catre con cuidado de no despertarla, caminaba de puntillas hasta los postigos, que estaban al fondo de la habitación…

Fabliella de soledad  en lengua castellana

Fabliella de soledad en lengua castellana

Fueron las tardes un pedazo de cielo en la ventana y unos rayos de luz en la botella de aceite. Un salero. Migas de pan. Ella fregaba los platos, barría el suelo, ponía una canción en los azulejos y agua limpia en los floreros.…

Fábula de don Hurón y el burrico Manuel

Es esta la fábula de don Hurón que sale a la mañana al jardín con su sombrero de copa y se encuentra comiendo las sus margaritas al burrico Manuel que lleva malos pelos, pocas pulgas y la taleguilla sin ná.

Fabulación del gigante

Pasa página (la lluvia empaña los cristales) y halla una bella estampa. Junto a los versos del poeta, los versos que se aburren, ve subir a la muchacha la ladera del monte (cualquier monte) por una cuesta. Lleva una…

La viuda y el gallo

La viuda y el gallo

Volviendo los muchachos del cole, se paraban a mirar en los jardines de la viuda. Buscaban un hueco entre las ramas del seto o trepaban a la verja de barrotes negros, muy prestos, hasta asomar sus cabezas por encima…

Le récit sans âme

hace que corre, como que escapa. Lleva una mano sobre el pecho (el escote) y no esconde una sonrisa blanca, muy grande. El Señor sale por la puerta de la cocina. No la busca (no la pretende): antes respira los prados, escucha…

Planto del ogro

Cuenta (un papel, entre las páginas de un libro) que el cabrero, un pastor muy niño, llegó con su rebaño al monte las voces una mañana temprano. Fue al pie de un peñasco, al retiro de su sombra, donde gravaba un pedrusco…

Soliloquio de la odalisca

Soliloquio de la odalisca

[…] a una tarde sin apenas tarde, se abre el cielo sin mundo y los dedos de los pies; si mira entre ellos, puede ver el contraluz de cúpulas y minaretes… El dorado inunda el firmamento. El dorado…

Breve callejero en prosa

'Cause today I've found my friends…

Entramos escaleras abajo. El local tiene de antro lo justo. No nos disgusta, aunque es pronto y hay poca gente. Tras un primer vistazo, «esto está vacío», nos ponemos junto a una columna. Es entonces que entran ella y unas amigas.

Algunas noches de julio

Bajo un cielo de grises y azules, densos, apretados, la masa boscosa se estremece apenas ante la presencia de la tormenta (a lo lejos); por entre la verdura, muy espesa, serpea un camino de tierra y piedras: un único vehículo circula por él, lentamente.

El ojo de la cerradura (en blanco y negro)

Mientras oía restallar (la lengua en el paladar), dudaba si volver a mirar… porque veía, sin mirarlos, los vivos bocados o la pasta mojada, ya sin forma, entre los dientes, y no, no se atrevía a volver sobre sus pasos.…

La Llovera d'en Manolo

La Llovera d'en Manolo

Ahí llega la vieja Llovera, la vieja hedionda y la vieja huraña, con su pañuelo en la cabeza y la escarcha de años en el mantón. Entra al nuevo siglo como un vestigio antiguo, como un pedazo de otro tiempo que abandona la corriente…

O. en quince años

es su pie desnudo ― la luz del sol en la arena de la playa estalla alrededor (estalla en mis ojos): antes el autobús, una cinta de noventa con sepultura, el bocata de tortilla en bancos de parque, el pelo bonito de las…

Panorama del llano

Al viejo edificio se accedía bajando unas escaleras. Esto, desde la calle de no sé qué general. Un primer chorro de agua, en una fuente, te recibía llegando al rellano y un segundo tramo de escaleras te dejaba frente a una…

Sombras para un monstruario

El brucolaco de ala tierna en los cielos de Mollet

El brucolaco de ala tierna en los cielos de Mollet

El brucolaco de ala tierna pudo aparecerse a George Emmanuel III una noche de finales del verano de 2003 en su casa de Tampa, Florida, cuando ensayaba el solo de guitarra ritual que cerraría el séptimo álbum de estudio de…

El hombre salvaje de Sant Sebastià de Montmajor

Salieron con el sol, muy temprano. Iban a subir hasta Sant Sebastià a pie, a ver el románico de su iglesia, los parajes centenarios y las vistas, las cumbres rocosas, espléndidas contra cualquier cielo azul. Prepararon…

El humanoide de Granera

El humanoide de Granera

Fue en la noche del cinco al seis de mayo de 2012 cuando lo extraordinario se cruzó para siempre en la vida de Julio F. y su pareja. Volvían a casa por la carretera vecinal que une las localidades de Castellterçol y Granera…

La infosforescencia del armario sobre los tejados de Granollers

Volvían a dar las dos y media y estaba despierto. A sólo tres minutos, la misma brisa vaga en las cortinas, el titilar, frío por distante, de las estrellas y un silencio que no iba a seguir siendo. Saberlo, cara al techo, era…

La pesadilla de Sant Quirze Safaja

La pesadilla de Sant Quirze Safaja

Las últimas palabras de Joan C. me llevaron, cuatro años después, al casco antiguo de Sant Quirze Safaja, que está encaramado, por cierto, en lo alto de una roca que sus vecinos llaman la «Molla». Fui tras…

Noches en Poderna

Charles enamorado o La cripta de los suspiros. Seis entregas ahora nuevamente ilustradas.

Charles enamorado o La cripta de los suspiros. Seis entregas ahora nuevamente ilustradas.

Charles, nacido Carlos Baltasar, fue enviado a pasar las últimas semanas del verano al palacete de U., casa solariega de los Ruy de Boscuro, por orden de su madre, quien, sola, pobre y desvalida, no pudo ni supo otra cosa…

Les jours de la fièvre

Les jours de la fièvre

Llegué a ####### con las últimas luces de un 23 de agosto de ####. Llegué al cabo de un día lluvioso, buscando las páginas que me recibían en la soledad de mi llegada, y, sin embargo, nunca antes había estado allí… Y juro que nunca he de volver.

Nocturno. Fantasía tardoaustríaca.

Habíamos llegado al poblado con la noche. Eran algunos techos bajos, hogares sin apenas lumbre y chimeneas lentas. No había un alma en la calle… Mandé entrar a la tropa.

Tragicomedia del cabrero

No fue en una noche negra de agua, y el bosque, aunque tenebroso por circunstancias, se abría al cielo estrellado y al fulgor de la luna llena. Ululaba el búho y, en la fronda, bullía el viento. Por momentos, ni los grillos…

Epílogo

Vida y obra de Ivan de Valachia

Cuentan que Berzebuey, de camino a la India, topó con un burro en el que iban montados un buhonero y un aprendiz de astrólogo que decían ser los pasantes del famoso Ivan de Valachia del que tanto hablaban los libros. Mucho…

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