Noches en Poderna o Los días felices

Albada del taller den Quico

A él, lo que le gusta es lo que viene justo después de correrse, cuando se echan al lado del otro y dejan pasar la urgencia de la carne y de la esperma, por fin derramada. No se lo ha dicho nunca a nadie, es algo así como un secreto…

Canción de la dulce Bertrana

Desque le hablara su padre muy serio, que busca no encontrar, si anda por ahí con las amigas: «Niña, mira bien lo que te cuento, que, viéndote crecer, temo no estar a tiempo de repetírtelo más que una vez… Una sola, y…

Canción de lluvia para armonio y dos voces

Hace poco caminaban por las calles cerradas y antiguas de la vieja Poderna, llevados por el gozo de haberse encontrado. Iban en paz, felices y en secreto. Ni ella había salido a buscarle, ni él la estaba esperando en un banco…

El apestado de las Cent Cases

Mientras camina. Mientras arrastra los pies. Mientras se empuja al frente. Él sigue aquí, como antes. Mientras le resta el aire. Mientras le muerde las sienes. Mientras le entumece las piernas. Él sigue aquí, como antes.…

El ciego de los romances

Llega el ciego de los romances a la plaza del pueblo afirmado en su bastón de roble viejo y, como es en él costumbre, toma asiento en uno de los bancos de piedra para respirar la paz última de la mañana. Muy por encima, luce un…

El hombre de Na Celia en tres sueños

que no busquis marit. Ets una dona formosa i no cap a la teva natura la manca d'home al llit. Tens molt de bé a dintre, a les cames i al ventre, i més a sota, i no fóra bo que ho tanquessis tot al viure i al seu discórrer mundanal.…

El Joanet sin sueño

El Joanet no puede dormir. Tiene los ojos tan abiertos que no los puede cerrar. Piensa que debería distraerse pensando en cualquier cosa, pero la verdá es que no tiene en qué pensar y, como no duerme, piensa que no duerme…

El Lluís con miedo

El Lluís no se ha quedado en la cama como le han dicho. Ha esperado a que salgan todos de la habitación para escuchar los pasos tras la puerta (los pasos y los murmullos, cada vez más lejos). Después, con la gravedad del silencio,…

El Raimon y el hombre de bigotillos

El Raimon arranca un tallo de fonoll y se lo lleva a la boca. Lo chupa con fuerza. Sabe a campo o le parece que es así como debe saber la savia que llena las venas de la tierra. Tiene por cierto que algunas plantas toman su aroma…

El recuerdo de la Juliana bajo la escalera que lleva del puente viejo al molino

Piensa, al masturbarse en el hueco de la escalera que lleva del puente viejo al molino, en la libertad que la movía a levantar los pies en el aire y dejarse penetrar por aquel pene humilde y suyo. Él, que embestía como un bestia,…

El sueño del Bernat

En el camino de vuelta a casa, se ha parado a coger unos espárragos y unas piñas y, como no ha encontrado bonitas las flores del campo, se ha llevado unas ramitas de romero para su mujer. Hace días que la ve un tanto pachucha,…

L'Alfons y los ingenuos de la tierra

Los ingenuos de la tierra pasan frío en invierno y hambre a todas horas. La miseria viste ropas tan diversas como los despojos que otros arrojan y el ingenuo, que no conoce otra vestimenta que sus harapos, tiene las penurias…

La condenada de Malpàs

Ninguno se atreve a meterse en aquel callejón. Los tres miran desde la esquina al interior del lugar. Es sombrío. Las paredes de los edificios son tan altas y están tan juntas que impiden el paso a la luz del día. O casi. El…

La desmemoria den Pepet

Es la tercera vez, en lo que va de semana, que en Pepet pierde la cuenta de las calles que ha cruzado y todas ellas, a sus años, le parecen la misma o, lo que es lo mismo, la casa de un otro. No es que la suya sea distinta en algo, no…

La fiebre de l'Enric Clotet

lleva días pensando en ella. Le arden las entrañas. Se quema de mala manera. Y no sabe dónde meterse. Puede ocupar su tiempo con sonetos del Renacimiento o puede tropezar largamente en abruptos consonantes palaciegos,…

La fregona de los Clotet

Todas las mañanas se despierta cuando su madre llama a la puerta de su habitación y anuncia, como en letanía, «nena, és d'hora». Apenas devuelta de otro sueño ciego, se encuentra quieta sobre el colchón, mirando…

La pena de l'Urgell

El carro sube la cuesta y l'Urgell sólo mira abajo, al puñado triste de casas y calles que deja atrás. Aunque no quiere irse, debe continuar con su vida y con su obra. Ese ha sido siempre su propósito, pero ahora siente que…

La puta Pura

oooh, és prou freda». «Passa de Tots Sants, fill meu». «Ves… ves amb compte» y la Pura le lava entonces los huevos. A decir verdad, el agua de la palangana está helada. La propia habitación lo…

La vuelta de l'Aleix

L'Aleix se patea las llambordes del casco antiguo a media mañana de un martes cualquiera y no repara ni en las meadas, ni en las pintadas, ni en los rotos de las paredes. Está enamorado y apenas toca el suelo que pisa. No hay…

Las cavilaciones del bachiller Joan Pere

Desque el Guiraut abriese la boca para soltar aquello de «la Bertrana, si jo hi vaig, me fa una palla quan li dic versos d'amor», el bachiller Joan Pere se debate fuertemente sobre la quaestio en cuestión: ¿pandémica…

Las lecciones de l'Encarnació

Se añora de hace un rato, cuando estaba metida en la cama y el sol se colaba por la ventana de su habitación. Las sábanas le estaban haciendo mucho bien desde que la había despertado el ruïdo de la hora fabril que lleva a la gente…

Las lentejas de la Immaculada

La Immaculada quiere y no quiere tener hijos. Si pierde la cuenta de las lentejas que lleva cribadas, quiere dos niños rubios y gordos como un pan de pagès. Si repara en el número de los granos podridos, no los quiere ni ver,…

Martirio de la Magdalena

Camina por las calles desiertas. Pasa ante puertas y ventanas cerradas al frío. Busca un número y un piso. No da con el sitio. No ve a nadie. No queda un alma. Enero está helando desde primera hora de la mañana y no cabe otra…

Muerte del salvaje Roc

La cabeza de aquel hombre se le aparece a la hora de la cena. Mira el plato de sopa y la ve metida en su gavia, bruta y renegrida. Con los labios cosidos y la mirada perdida en el vacío. Con el cuello cortado y la carne mordida de…

Parlamento de los pechos de la bella Eulàlia

«De bien seguro, habréis oído hablar de los pechos de la bella Eulàlia… ¡Son célebres en el lugar! ¿Pero qué sabréis vosotros, ahora! Ahí, donde la véis, arrancaba fuego a las piedras que la veían pasar… y yo que, con…

Plano secuencia de las lavanderas

Cuatro arcos para cuatro ventanales. La luz de la mañana rompe en el agua de la pila y su reflejo naufraga a manos de tres jóvenes que frotan y aclaran la ropa que traen en los cestos. La espuma se derrama en ondas cada vez más…

Soliloquio de la malcasada o Diatriba contra el esposo Teodoro

Sostiene el pliego del delito en la mano, un sucio trozo de papel con un puñado de letras impresas, un montón de carácteres apretados, de tipo gótico, más bien rotos y gastados. Con todo, si se quiere, se lee: «la noche…

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