Cantos moledanos

CANTO XXXIX

Eco transita sola por las calles del invierno,

su cuerpo antes de ninfa vaga por los febreros

grises, los engañosos marzos y las semanas,

los vientos iracundos de la carne y el tedio.

Eco por las placitas y cuencos para gatos,

por las grandes macetas de los balcones mustios

de la flor tronchada detrás de la baranda.

Eco por el andén, por las ojeras hondas

de los trabajadores y de los estudiantes,

en las barbas de cuadros incesantes del hipster,

en la repetición de los flecos del toldo.

Busca en los ojos jóvenes pero ya nadie busca

otros ojos

y encuentra parapetos en las frentes tan gachas,

Eco desde el arbusto, camuflada en la nada.

Eco desde el follaje del olvido

ve a su amado por todas partes, en cada hombre,

cada mujer,

ve otra vez y una vez las aguas contemplarse

ansiando la opinión.

Eco sin cielo busca la estufa de los bares

y halla como respuesta febrero o más febrero,

y el estertor vacío de las redes sociales.