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Aleix, aprendiz de herrero

Masriera, Pájaro de desván, 1898, detalle del retratado.

El amor le arde con fuerza en el pecho. Si mide su fuego con la quemazón en la piel, siente de pronto ternura por las cosas pequeñas del mundo.

Encarnació, hija del mercero

Gutiérrez Solana, Las chicas de la Claudia, 1929, detalle de un otra chica.

¡Que iba nadie a componer nada mirando la su figura! Tiene el pelo negro como el hollín y la mano es grande y recia, de dedo gracioso pero rechoncho, y la cadera con la cintura es todo una, que no se aprecia en ella el talle feliz de otras mujeres. Las tetillas las recoge en un trapo, bien arriba, y los ojos, pues son como tantos otros: oscuros, redondos y chicos... Pero no le importa. Ella ha sido siempre así.

Enric Clotet, hereu

Schiele, Retrato de Erich Lederer, 1912, detalle del muchacho.

Pero l'Enric se perdía para adentro. En cierto punto de su divagación, vaciló, viró y se hundió, a lo que parece, en sus miserias, la viva estampa de aquella culebrilla encerrada en su puño, y se despidió sin más.

Germana, fregona

Ceruti, Escuela de costura, 1720, detalle de una costurera.

Germana, que lo miraba con ternura, quiso creer que, tras toda aquella palabrería, el joven Enric no quería sino pedirle salir a dar un paseo, pero que el parecer de su familia, gente letrada y con estudios, le impedía figurarse con una fregona.

Josep

Felixmüller, Liebespaar von Dresden, 1928, detalle del muchacho.

Al Josep, sin embargo, el agua no le ha calado todavía. Él sigue atrás, en el poyo de piedra. Está fuertemente atado al hechizo fruto del verbo y de la aparición. Leía...

Juliana, barragana

Casas, Antes del baño, 1895, detalle de la retratada.

Vistiéndose, tropezaba en memorias tristes. Recordaba la faja que se ceñía con fuerza todas las mañanas y los mantos de paño grueso que acostumbraba a vestir para tapar sus vergüenzas.

Magdalena

Casas, Estudio de joven, 1893, detalle del retrato.

Es ella. Por algún extraño motivo, es ella. Ella, sobre todo, cuando fuma y sube con el humo. Cuando busca la luz de la amanecida por los tejados. Cuando se ausenta quietamente y lo deja solo junto a los despojos de la lucha.

Maria

Felixmüller, Liebespaar von Dresden, 1928, detalle de la muchacha.

Ella estaba allí. Le costaba creerlo, pero ella se había aparecido a continuación de la página de su libro y se llegaba hasta él, a su encuentro.

Pura, puta

Dix, Älteres liebespaar, 1923, detalle de una vieja.

[...] si se quiere, se lee: «la noche q̄ llego la puta de ciento e veynte kg. yo estaua eſperandola. Ella era todo graſa por todas las partes & a de mas, no muy limpia».

Quico, maestro forjador

Luego hablaron de otro joven, un tal Francesc, que batía el hierro al rojo vivo y tenía el pecho fornido y caliente como el horno de la fragua.

Remei, frutera

Sorolla, Joven andaluza, 1914, detalle de la joven.

[...] prefería darse una vuelta por los puestos de frutas y verduras. Solía ir a la Remei, una muchacha muy despierta y risueña, que vendía peras, manzanas y melocotones en la tienda más humilde de la plaza. Por humilde, vale leer pequeña, tanto, que todo allí se acumulaba, un poco como en ella.