Marcel, marido

La Fineta quiso querer y todavía quiere (aunque menos) a aquel trozo de pan duro de su hombre, el tal Marcel, que es otro bobo con rabo que vuelve cansado del trabajo cada tarde para traerle unos duros miserables que, lejos de sacarles de pobres, insisten en mantenerles parados en el mismo sitio.

La Fineta y el mendrugo de pan seco

La Fineta baja temprano a por el pan y, pasada la plaza mayor, se cruza con el Ros y su señora: «Bon dia». «Bon dia». «Bon dia, adéu». «Adéu, adéu». «A Déu siau» lo espeta, muy seca, la señora del Ros, que es una mujer que acostumbra...