Teo, esposo

El Teo era de lo mejorcito del barrio por aquel entonces. Era guapetón y delgado y le pareció lo bastante manso como para ponerlo firme si convenía.

Soliloquio de la malcasada o Diatriba contra el esposo Teodoro

Sostiene el pliego del delito en la mano, un sucio trozo de papel con un puñado de letras impresas, un montón de carácteres apretados, de tipo romano, más bien rotos y gastados. Con todo, si se quiere, se lee: «la noche q̄ llego la puta de...

El Teo y el ardor de la noria

Finalmente, la Juliana se echa en la hierba y se arremanga la falda: «Vin'aquí, homenot», y el Teo, l'homenot, va y se pone encima de la Juliana sin pensarlo. Del mismo modo que la ha seguido a la umbría de los huertos por la senda de la...