Las cavernarias

Dante le escribe a su amada

La fantasía trajo con su tiento

la embriaguez que fue y ya se ha ido.

La sombra del amor, o su vestido,

puso su empeño, intentó su intento.

Y puede ser que no sea el momento,

aunque te lo parezca, nada pido:

te estoy besando un beso que no ha sido,

breve, imaginado como un cuento.

No siento culpa de hallar alegría

en lo de ayer, no puedo concederlo,

y si fuera al revés, triste sería,

y no puedo decir, expresar eso

como quiero, tampoco resolverlo,

sólo sé, sólo pienso en ese beso.