Al día siguiente no llovió. Al otro, Bonaventura se levantó dispuesto a reparar el tejado con los tablones que habían dejado en el salón. Dio los buenos días a la pequeña Griteta, «¡Bon dia, ratolina!», y pidió herramientas a la dueña de la casa, sin más:
—Mestressa… ¿estris...
El soldado Bonaventura escapó del campamento militar donde le tenían destinado durante el sosiego de una guardia ordinaria, a primera hora de la tarde. Robó la montura del capitán de la compañía y huyó al galope sin volver la vista atrás, hacia los caminos inhóspitos de un...

Poco después llegó el invierno. El bosque, una mañana, amaneció nevado. Bonaventura, más que verlo, lo notó en la cara al salir a ocuparse del ganado y, al rato de ordeñar la vaca, lo sintió en los dedos de las manos. Luego, cuando llegó el día, contempl...

Una mañana temprano lo sacó de allí el hombrecillo colorado de la ramita de hinojo dulce en la boca. Se lo llevó montado en su carro y Bonaventura, entre «ja» y «ja», no se enteró de adónde iban tan pronto:
—Waar, Piter?
—De hooi-oogst, meester Bonventur!
—Ja, ja.
Ni idea...

Durmieron. La vaca les permitió soñar hasta bien entrada la mañana. El gallo, no. El gallo era estúpido y cantó lo suyo al rayar el nuevo día. Hiltrud se levantó de inmediato. Dijo algo que tenía que ver con el pequeño Hilventur y dejó de ser...

A primeros de año nuevo, cargó el carro de bienes de la granja de Hiltrud y partió en busca de la aldea más cercana:
—Waar?
—Volg het pad, Bonventur.
Y señaló hacia poniente:
—Ongeveer vijf leagues…
—Fai'ligues?
Y miró a la Griteta y la niñita se lo dejó mucho más claro:
—Això's molt...

Hiltrud le tenía dicho, y con razón, que era un pésimo comerciante. Lo estuvo reflexionando durante varios días: si le daba un hijo a la señora querida de todos, iban a pagarle unos buenos dineros por unos pocos minutos de su tiempo. Desde luego que ganaría...
Bonaventura se levantó del catre y siguió a la Griteta hasta el dormitorio de su madre. Hiltrud estaba tumbada de costado sobre la cama de matrimonio y las sábanas y el colchón estaban manchados de sangre. Bonatrud lloraba en su cuna porque Hilventur lloraba en el suelo...

Hiltrud, a su lado, estaba más contenta. Le apretaba la mano a su hombre con cariño y pensaba, por pensar en algo, en el nombre que le pondría a la criatura que se revolvía en su vientre. Quizá fuera el momento de preguntar por la abuela...

Y se miró a la niñita, que no dejaba de plañirse. Probaron a darle leche de vaca caliente, templada y fría y nunca quiso tomar más que un sorbito. Tenía hambre, se fiaba de ellos, pero ¡¿qué narices le estaban dando de comer?! Bonaventura pensó en...

Entonces el bueno de Bonaventura vio el librito en octavo que la Griteta llevaba en la falda y sintió muy hondo el reproche que le estaba haciendo, quisiera o no. El título al completo lo leyó una única vez hacía ya muchos años, cuando se lo...

Bonaventura nació pobre. Fue en una mañana de primavera, en los tiempos en que se levantaban fábricas para el provecho de los hombres en los arrabales de la vieja Poderna. Lo recibieron con alegría. De tan buen humor estaba su padre, que tuvo la ocurrencia de...