Égloga II
BELONA
Ponme un zumo de piña.
GALATEA
Ponme un zumo de piña. Una caña
para mí. ¿Dónde dices que quedamos?
BELONA
Delante del Mc Dönner.
GALATEA
Delante del Mc Dönner. Mira quiénes
se acercan. Son Silvano y Gavilán.
BELONA
Sí, ya los veo. ¡No! ¿Pero qué haces?
GALATEA
Si solo los saludo… yo pensaba
que querías quedar con Gavilán…
BELONA
Sí, pero al otro no lo quiero ver
ni en pintura, después de aquella…
GALATEA
ni en pintura, después de aquella… Oye,
dice Varinia que si va a buscar
fliers para el Arcadia.
BELONA
fliers para el Arcadia. Mejor no.
GALATEA
Dice que ya ha pasado más de un año,
que no puedes seguir así, de morros,
tendrías que poder ir donde quieras
que nos perdemos las mejores fiestas.
BELONA
No me hagas recordar…
GALATEA
No me hagas recordar… Eso Varinia,
yo creo que recuerdas demasiado,
que te dejas llevar muy a menudo
por el vapor de la melancolía.
BELONA
Sus brazos sudorosos rodeando
aquella cinturita mantecosa,
aquella piel rosada… y sus dedos,
sus dedos afanados que buscaban
la sombra nórdica del bañador,
y los dedos, menudos y rosados,
guiando su torpeza y la soltura
de la fresca sonrisa y sus caderas,
las caderas trotonas y su boca
babosa y lela, borracha y caliente,
bebiéndose los gélidos corales
de su cuello polaco, de su oreja
polaca y los cabellos, rubios, lisos
y polacos.
GALATEA
y polacos. Que dice que te diga
que te dejes de cuentos y que Marco
ha preguntado si vamos a ir.
BELONA
Prefiero que salgamos otra noche
que no estén ellos.
GALATEA
que no estén ellos. Pues, ¿y Gavilán?
Así verá que ya es agua pasada.
BELONA
¡¿Adónde creen que van?! ¡Será por sitios!
GALATEA
¡Jo, tía! ¡Vaya pronto! No les eches
esas miradas que parece que
maldigas su casa y su familia.
BELONA
Calla, que así nos dejarán tranquilas.
Lo veo a él y veo sus zancadas
de rústico pastor chapoteando
entre el alcohol, las risas y las palmas,
entre el rebaño de rosadas guiris,
tras la cortina de patas de gamba
y los ingleses borrachos del pódium.
GALATEA
Míralo, frente al mar, mientras sus ojos
los traga la resaca, ves, se aferra
a sus rodillas, a un madero oscuro.
BELONA
Si tiene a Gavilán, que él lo socorra…
GALATEA
¿Gavilán? Nunca entenderá a Silvano
necesita otro tipo de persona…
BELONA
Y tú te ofreces voluntaria.
GALATEA
Y tú te ofreces voluntaria. ¿Yo?
La verdad, no lo hubiera dicho,
siempre creí que vendría conmigo.
BELONA
¿Podrías confiar en él después
de lo que hizo?
GALATEA
de lo que hizo? No fue para tanto.
BELONA
¡¿Cómo puedes decir?! Mejor dejémoslo.
Voy al baño, pregúntale a Varinia
si pueden ser mejor para el Calipso.
GALATEA
Ven, Silvano, naufraga en la tormenta
de mi pecho frondoso, y en mis besos,
las olas de mis besos, llegarás
a una playa sin tiempo ni pasado.