Moledo solo

CANTO XXXVIII

Águilas como Nasdaq por los cielos tan azules, tan tristes, de Moledo.

Águilas, o el Abad de Sant Cugat que se folla sus tierras,

su santa polla y su pernada enorme,

le picotea el pecho de sus tierras, las tierras de su padre, el pecho de su abuelo,

la labranza gastada de su espalda, silencio de payeses.

Águilas o el señor, siempre tan señor

del señorío celeste y su vuelo impávido en las cuentas de los bancos,

su vuelo de contratos y horas extras,

ha puesto el ojo en el sindicalista.

Malla doblega el rostro en los arbustos,

allí está Veire, su amigo de siempre,

hablando en una linde con Moragues,

el perro del recaudador, el perro episcopal, el perro que seguro

ha lamido y roído los tiernos huesecillos

de sus capones recaudados.

Nasdaq como las águilas agujereando vísceras en Malla y Prometeo,

arrasando su vientre y su sudor,

devorando su vientre cada día, su vientre como el pan de cada día,

Prometeo sin fuego y sin entrañas cada día,

águilas ebrias de normas y Nasdaq, en sus vientres de pan abierto y día.

Águilas sobre el vuelo de la tierra trazando azar en los bancales,

trazando cebo y morbo que los ceba,

trazando cebo y sexo fácil en las pantallas donde naufraga el ojo,

donde naufragan todos los ojos, la atención y los ojos

atenazados por el click y el cebo,

el morbo y el deseo.

Nasdaq, y la atención se ha avasallado,

las cervicales doblegadas hacia

el suelo,

el suelo recortado de atardecer y Nasdaq,

y un horizonte negro de pinos

que ladra su silencio

sobre los campos secos de Moledo.