
las manos de su madre, rojas de frío. Están mojadas del agua sucia del barreño, donde ha echado las tripas y la vida de la anguila. Pero aquello no es un pez. Le han dicho en clase que sí, que no es una serpiente, pero no hay...
—Olora aquesta.
—No.
—No?
—No. No m'agrada l'olor de les flors.
—Que no t'agrada què?
L'Aldonça se atora. Demasiados recuerdos de golpe y todos tienen que ver con la luz de aquellos jardines de su niñez. Piensa en declararlo tal como viene, pero qué le importarán a nadie sus manías. Niega con...

Era nit als camins,
gola de llop ben negra.
Era la nit més fosca,
sens lluna, sens estrelles.
Un trot sortí del poble,
el trot d'una tempesta.
Era el salvatge Roc,
va fugint per la llera.
Esglais i crits i torxes
i més cavalls i fressa,
prò com un tro cavalca,
com un'ànima en pena,
i els bons...

—Ho sents?
—Què passa?
—Això.
—Sí.
—Què és? Què pot ser?
—No ho sé. Semblen uns músics… al teatre vell?
—Vols dir, Pere?
—Sona per'llà, no?
—Sí, sí.
—Doncs, baixant per'llà…
—Ja sé on és, jo.
—Ja. És raro.
—Molt. Era tancat de fa molt temps, oi?
—Sí. Jo'l recordo sempre així.
—I jo.
La fachada del teatro viejo niega la memoria...
—De vegades, em demano quines coses pensaríem si tot estigués bé…
—Quin tot?
—Doncs…
—Vols que la tregui?
—No. No'ncara. Abraça'm ben fort.
—Val.
—Les coses, no? Tot, vull dir.
—Ja.
—Saps?
—Sí, sí. Pues no ho sé. Pot ser que no penséssim en res, al final.
—Vols dir?
—No caldria, no?
—No sé, jo. Això voldria dir que...

en la mirada perdida de un crío entre las paredes altas de un callejón. Al final d'escanyacans, hay tres escalones de piedra antigua que bajan al corredor de las moscas. El Pauet no se atreve a pasar solo. Es un pasillo lóbrego, donde el silencio se le...

unos pocos escalones más, antes de abrir la puerta. Luego sale a la azotea y recibe todo el azul del cielo en los ojos:
—Quin dia, tu!
—Veritat?
L'Encarnació baja la vista a los tejados del barrio y, como se le antojan prosaicos de aburrimiento, se vuelve sobre sus pies...
desnudos, sobre el musgo. Tiene unos dedos muy redonditos, como graciosos. Le da lástima ponerlos en la roca viva de la gruta. Está cubierta de una capita de baba fría, muy asquerosa. Debe de ser agua, pero no ves de dónde mana. Espera. Si das un paso...
La luna no va de tejado en tejado como acostumbra. Esta noche salta de árbol en árbol según la vieja usanza. Parece más feliz y salvaje que nunca y el viejo Joan Pere no sabe si se debe al aspecto indómito que le dan las agujas de...
monedas de plata, sino unos cuartos miserables que le ha rascado al bolsillo de la chaquetilla. El bachiller Joan Pere es tan pobre que coge el cucurucho de las garrapiñadas y se vuelve al banco, junto a la muchacha. No la mira más que un segundo, por...
lo descuidados que están los granados, por fuera. El bachiller Joan Pere trama saltar el muro a la manera de los bandidos del romance, pero, viendo la altura que acumulan las piedras, se le antoja que el salto cae de la parte de la leyenda y del...

—Què tens aquí?
—Tu, escolta…
El Cisco se pone el papelote frente a las narices y presenta el dilema a pelo: hay un barco cargado con cientos de pasajeros en alta mar.
—Val?
—Val.
Por lo que sea, el barco se va a pique y resulta que solamente hay un bote salvavidas...