poderna

12 de marzo de 1990

Primero, el tío de la seguridad social le había contado que su hija tenía «anemia perniciosa» y luego le había soltado a la cara que si no le daban de comer a la cría o qué? Por poco que no le parte la boca allí mismo, joder...

28 de diciembre de 1989

Las siete y diez y la noche (en la ventana) amenazaba con tragárselo vivo otra vez. Luego, si no lograba remediarlo de alguna forma, dormiría ciego siete u ocho horas del tirón y volvería a naufragar otra mañana más en la mesita del dormitorio, a echar una...

22 de diciembre de 1989

El diccionario de parapsicología de Werner F. Bonin (que le había vendido el viejo Menna por mil setecientas cincuenta pesetas) insistía en más de lo mismo. El satanismo había sido históricamente «una ficción literaria». O, como le gustaba decir a la Laia, que lo había leído en...

CINC

Va perdre els ulls dins el mirall. Buscava vagament el seu propi rostre, però topava una vegada i una altra en les faccions contundents d’un pallús que se li assemblava tèbiament. Basculava a dreta i esquerra, com una barca, com unes onades petites endormiscades en un moll...

31 de octubre de 1989

—Iaia…

—Qué tienes ahora?

—Si yo te cuento una cosa, tú no se lo decirás ni a los papas ni a nadie, verdá?

—Qué cosa, fillet?

—Una.

El David se había aguantado las ganas de soltarlo un montonazo de tiempo. En parte, porque no quería meterlo dentro de su habitación. Pero...

U

La mare, l’eterna mare cridant com una Níobe qualsevol i un cop de porta que ho va eixordar tot, que va callar, de cop, la seva fisonomia tràgica. No podia sentir-la més, com un llop escales avall, com un gos, les escales fosques avall de tota la...

TRES

Va entomar, frenètic, esbufegant de ràbia, la Rambla Caganell fins arribar als Quatre Bancs. Va parar perquè no sabia a on anava, una altra vegada, i va veure el rellotge que li deien atòmic, a dalt de la caseta metàl·lica buida. Li va explicar el seu oncle...

QUATRE

Hansel sense pedretes blanques enmig de la vida, deixant engrunes negres per a demà confoses sobre el quitrà gastat de la carretera, les línies fugaces, discontinues, el vent fred a la cara. Un arbre. Un arbre. Un arbre. L’escocell quadrat d’un arbre. El tronc finíssim. El tutor...

DOS

Un balcó a Verona. En Dylan mirava la façana de maons. Ell els sabia d’un marró clar, de fulla tardorenca de canyella, però els fanals ara els dauraven una mica més, cap a fulla tardorenca sota la llum d’un fanal, i es va fixar en la finestreta...

El misterio de Sant Mena

Reja, Paseo del castillo de Sentmenat, 2011.

Elegía de terror.

4 de noviembre de 1985

Aunque se había levantado de la cama a las cuatro y media de la madrugada, no supo de su vida en Sant Mena hasta que subió la persiana metálica del negocio de sus padres (que entonces ya era suyo). El estruendo que se armó al levantarla rompi...

17 de febrero de 1989

Miraba el azul en el cielo y no sabía decir en qué notaba la llegada de la primavera. Aunque todavía quedaba un mes para el equinocio, había algo en la luz o en el viento de las mañanas de Sant Mena que prometía días mejores. El Dani...

29 de octubre de 1989

Por no encenderse un piti, la Raquel había estado cerca de una hora y media mascando chicle de fresa. El mismo todo el rato. Quería dejarlo. Bueno, quería empezar a intentarlo (lo de dejarlo). El tabaco era una cosa mala y sucia, tía. Quieras que no, acababa...

22 de noviembre de 1985

A la Toya le gustaba, sobre todo, saberse con el semen dentro. Ponía los pies en el aire y dejaba que el ruido se fuera apagando poco a poco. Acababan de follar después de toda una semana de duro trabajo. El Carles se había sentado a un...

Els bandolers de Gallecs

Guardias a caballo

Tres germans foren, tres,|tres germans de pagès,

Tres germans que sabien|llaurar camps de Gallecs,

plantar blat i collir-lo,|i poca cosa més.

Un dia el seu bon pare,|un bon dia els digué:

“Poseu el blat al carro|porteu-lo a Granollers,

dueu-lo a la Porxada|pel deute satisfer.”

Varen matar dos homes|a l’entrada del Mogent.

Al mercat no...

La nena de la Porxada

Tots els dimarts una nena

apareixia a la plaça,

una minyona morena

que venia sens parada.

Al mercat portava cebes

i trenes d’alls o patates,

a la tardor moniatos

o també duia magranes.

Poca cosa que es venia,

aixís estava de magra,

i quan tot ja s’ho venia

als venedors ajudava.

Ningú del mercat sabia

d’on venia, on marxava,

prò sabien...

L'herald de la Garriga

No era l’herald més ràpid,| l’herald de la Garriga,

prò era sabut dels nobles| que al Vallès no hi havia

missatger més fiable| ni amb més gallardia.

Les dames dels senyors| en sabien les mides

i li feien l’ullet| i, fins i tot, carícies.

Un senyor molt gelós| de la seva bonhomia

va...

El forn de les bruixes

Paisaje Romancer

Era el forn de Sant Vicenç|allà al costat de la plaça.

Feien els millors croissants,|que millors no’ls fan a França.

A Mollet tots ho sabien,|a Mollet i a les contrades,

prò Forn de Sant Vicenç|la gent no l’anomenava.

Li’n deien Forn de les Bruixes|en honor de les germanes

que servien aquells dolços|i...

Historia del viejo del guardacantón

Bartholomaeus Anglicus, De propietatibus rerum en romance, Toledo, Gaspar de Ávila, 1529, detalle de la estampa del folio K4v, y Les bruixes catalanes, Los libros del cuentamiedos, 2009, grabado de la página 99.

Folletín donde se narra la vida del podernita Bonaventura.

Historia del viejo del guardacantón II-IX

Amades, Llibre dels somnis, Barcelona, Editorial Selecta, 1979, página 26.

Hiltrud, a su lado, estaba más contenta. Le apretaba la mano a su hombre con cariño y pensaba, por pensar en algo, en el nombre que le pondría a la criatura que se revolvía en su vientre. Quizá fuera el momento de preguntar por la abuela...

Historia del viejo del guardacantón II-IIII

Amades, Costumari català, Barcelona, Salvat Editores, 1950, tomo III, página 851.

Una mañana temprano lo sacó de allí el hombrecillo colorado de la ramita de hinojo dulce en la boca. Se lo llevó montado en su carro y Bonaventura, entre «ja» y «ja», no se enteró de adónde iban tan pronto:

—Waar, Piter?

—De hooi-oogst, meester Bonventur!

—Ja, ja.

Ni idea...

Historia del viejo del guardacantón II-VII

Amades, Costumari català, Barcelona, Salvat Editores, 1950, tomo I, página 606, grabado de un dragón.

Hiltrud le tenía dicho, y con razón, que era un pésimo comerciante. Lo estuvo reflexionando durante varios días: si le daba un hijo a la señora querida de todos, iban a pagarle unos buenos dineros por unos pocos minutos de su tiempo. Desde luego que ganaría...

Historia del viejo del guardacantón II-I

El soldado Bonaventura escapó del campamento militar donde le tenían destinado durante el sosiego de una guardia ordinaria, a primera hora de la tarde. Robó la montura del capitán de la compañía y huyó al galope sin volver la vista atrás, hacia los caminos inhóspitos de un...

Noches en Poderna

Barroso, Tierra III, 2007.

Novela. Memoria de las pequeñas criaturas. Prosa de costumbres.

Diálogo de la prisión o El hambre de los espectros

Amades, Les millors llegendes populars, Barcelona, Editorial Selecta, 1979, grabado de la página 267.

Desde que lo tienen encerrado en aquella celda del calabozo, oye todas las noches cómo se despliega una música de espectros que le sobrecoge el ánimo horriblemente. Sucede cerca de las nueve, poco antes de las campanadas. La melodía desciende de la calle, como la sombra y...

Las lentejas de la Immaculada

La Immaculada quiere y no quiere tener hijos. Si pierde la cuenta de las lentejas que lleva cribadas, quiere dos niños rubios y gordos como un pan de pagès. Si repara en el número de los granos podridos, no los quiere ni ver: ni a los...

Diálogo del Cisco y en Fageda a propósito de na Celia al pasar

La lumbre del crepúsculo deja un sabor dulce sobre los tejados de la vieja Poderna y el Cisco, por no oír más a la mujer, se sienta en el escalón de la puerta de casa a fumarse un pitillo. De vez en cuando, si el humo del...

Las manos de la Montse

Sucede un día cualquiera. La Montse se despierta una mañana en la cama con ganas de besar a otro hombre. Se llama Lluc y se conocen de la plaza. Ella va, él viene. Ella lo saluda, él le da los buenos días. Ella le sonríe (porque le...

Algunas noches de julio

Barroso, Algunas noches de julio, 2019, en base a la «Vista de l'edifici» de Pladevall i Font de 1988.

Incluye tres capítulos de «Los misterios del castillo».

2

Abre la puerta: son la vero y la paqui.

—¿Está tu hermana?

—Sí, ahora sale.

La vero es su vecina del tercero primera; la paqui, una niña no tan niña del barrio: tienen que tener catorce — a la paqui, por eso, se le nota más, que las tiene más...

4

Le da los números de octubre-noviembre del 79 (los deja en la cama) y busca entre los vinilos de la estantería — más de cuarenta. Está todo Metallica: del Kill'em all al black álbum; está Maiden, Testament y las Peel Sessions de Napalm Death.

—¿Te ha molado?

Hace que...

6

Están sentadas en un banco de la plaza — la luz de la farola entre el verde de las ramas de dos falsas acacias; los columpios en sombra, muy quietos; la fuente grande abandonada a su silencio monumental; la pequeña, a un chorrito de agua, a un...

5

Número 30. Mensual. 125 PTS. La pintura (casi fotografía) de la hembra ocupa todo el alto de la portada. Aparece de frente, de tres cuartos, vestida con un corsé y unas braguitas no mucho más blancos que la piel de su cuello, hombros o pecho. No...

Llibre dels homes

De omine o Llibre dit dels homes, Poderna, Josep R., sine die.

Edición castellana del «De Omine o Llibre dit dels homes», Poderna, Josep R., sine nomine et sine die, a cargo de Ernesto Barroso.

Retaule del mestre pintor

Roís de Corella, Historia de Josef, Valencia, Alfonso de Orta, 1500, letra capital te.

eatrillo pobre (el bululú se está dentro) y una voz solemne que anuncia el comienzo de la farsa sobre el trasiego de gentes en la calle. Se abre el telón. El maestro pintor se aparece de espaldas al público: está pintando un retablo rico en fantasías, feliz...

La plaça del forn

Roís de Corella, Historia de Josef, Valencia, Alfonso de Orta, 1500, letra capital e.

stuvo atento a un cielo blanco, sin cuenta, buena parte de la mañana o tarde. Recostado en el guardacantón inmediato a su negocio, se distraía con las telas por siempre tendidas al viento: Estaba frente al día que no pasa, hora informe que el viejo heptagenario, de...

El replà

Questión de amor de dos enamorados, Valencia, Diego de Gumiel, 1513, letra capital eme.

ostróse, no más» dijo. «Iba yo, venía ella… ya sabe usté cómo es ella… Traía, así, dos botellas de leche tibia, leche rebosante, y, nada, cruzamos las miradas y, en las miradas, como podrá imaginar, había algo más que mirares… Fue entonces que dejó las botellas en...

La vinya ombrívola

Roís de Corella, Historia de Josef, Valencia, Alfonso de Orta, 1500, letra capital a.

la hora en que la calor se impone a todas las cosas, sean horribles, sean hermosas, da el labriego con una porción de sombra y fresca bajo una parra salvaje, entre matas de hinojo, para matar el rato y dormir otro poco. Cierta algarabía del aire en...

Flor varia de leyendas

Puvis de Chavannes, Otoño, 1865.

Odre viejo de cuentos. Postales del barrio.

Novísima égloga

Barroso, El escritorio de Nemoroso, 2019, en base al «Bonheur de vivre» de Matisse de 1905.

Estando cada uno en su casa, en su cuarto, en su ordenador, Salicio juntamente y Nemoroso se lamentan, y alzan su queja blanda con teclas duras a través de la línea de teléfonos.

Setenta y cinco hercios les contemplan de espaldas a un tiempo que se presume...

Nocturno. Fantasía tardoaustríaca.

Sedlacek, Winterlandschaft, 1925, detalle de los tejados.

Habíamos llegado al poblado con la noche. Eran algunos techos bajos, hogares sin apenas lumbre y chimeneas lentas. No había un alma en la calle… Mandé entrar a la tropa.

—Parecen los hombres muy cansados.

También su juventud se agotaba en los cadavéricos ángulos de su cráneo o en...

Fabulación del gigante

Kittelsen, Trol de bosque, 1906.

Pasa página (la lluvia empaña los cristales) y halla una bella estampa. Junto a los versos del poeta, los versos que se aburren, ve subir a la muchacha la ladera del monte (cualquier monte) por una cuesta. Lleva una cestilla a su tío abuelo que nada del...

El ojo de la cerradura (en blanco y negro)

Mientras oía restallar (la lengua en el paladar), dudaba si volver a mirar… porque veía, sin mirarlos, los vivos bocados o la pasta mojada, ya sin forma, entre los dientes, y no, no se atrevía a volver sobre sus pasos. Ni de reojo. Repasaba, eso sí, los...

Nosotros. Ellos.

Barroso, Habitación, 2006.

Textos para una casete ochentera de grindcore.

Acto 47

La luna

(en parte)

lejos

remota

en el silencio

después de los

camiones.

Acto 77

Frente al espejo o

contra la ventana: ante

la noche ciega un día

y otro. Un día

Acto 98

Yermos desde el tren. Tierra sin verde (tierra que olvida el verde)

y torres metálicas (cables) para más cables sobre el horizonte.

Acto 75

Dijo que no.

Bien. No en las paredes.

La puerta abierta, el

Jettel que te quiero Jettel

Garcilaso de la Perra, Jettel que te quiero Jettel, Cerdanyola del Vallès, La Cesura, 2011.

Obras casi completas de Garcilaso de la Perra. Edición a cargo de Ernesto Barroso.

'Cause today I've found my friends...

Falsa elegía del verano del noventa y siete.

El duende de Gallifa

Mala lluna. Recull de contes gòtics i altres fantasies, Sant Celoni, El molí vell, 2011.

De la antología «Mala lluna. Recull de contes gòtics i altres fantasies», Sant Celoni, El molí vell, 2011.