poderna

4 de diciembre de 1985

El Carlos daba vueltas con el coche por no darle vueltas a la cabeza. Aquella noche del tres al cuatro de diciembre de 1985, no tenía que pasarse a por más bidones a Kastol y, sin embargo, le había dicho a su mujer que tenía «que hacer...

7 de diciembre de 1985

Había días que le chocaba lo guarros que podían llegar a ser los jóvenes. A su edad, podían meterse borrachos (o como fuera) en la cama y dormir del tirón diez u once horas. La Raquel, aquello, lo perpetraba a la perfección. Se olvidaba de todo al...

22 de noviembre de 1985

A la Toya le gustaba, sobre todo, saberse con el semen dentro. Ponía los pies en el aire y dejaba que el ruido se fuera apagando poco a poco. Acababan de follar después de toda una semana de trabajo. El Carles se había sentado a un lado...

28 de noviembre de 1985

Si al menos fuese una pesadilla, se podría despertar. Y, si no pudiera ver tan bien las letras de los nombres en la pared, sabría que allí estaba pasando algo raro. Sabría que estaba soñando. Sabría, al menos, que estaba dormidito en la cama y que no...

Historia del viejo del guardacantón II-X

Les bruixes catalanes, Los libros del cuentamiedos, 2009, grabado de la página 87.

Y se miró a la niñita, que no dejaba de plañirse. Probaron a darle leche de vaca caliente, templada y fría y nunca quiso tomar más que un sorbito. Tenía hambre, se fiaba de ellos, pero ¡¿qué narices le estaban dando de comer?! Bonaventura pensó en...

23 de noviembre de 1985

La mala hostia del Juan P. era tan negra (al menos, al menos) como la noche misma. No había podido aparcar la furgonetilla en todo Climent Humet (con lo larga que era la calle) y había tenido que dar vueltas por el barrio como un idiota para...

Noches en Poderna

Barroso, Tierra III, 2007.

Novela. Memoria de las pequeñas criaturas. Prosa de costumbres.

16 de noviembre de 1985

Bien mirado, l'Anton M. no sabía dónde había metido los últimos días de su vida. Seguía, de algún modo, detrás de las cortinas del salón, esperando. Había ido a currar sin falta. Había dormido sus horas. Había comido lo de siempre. Y, después de todo...

20 de noviembre de 1985

Después de dejar a su hija en el cole, la Concha no quiso volver sola a su casa. Hacía ya algunos días que se daba una vuelta por el pueblo, con cualquier pretexto, antes de regresar a su antiguo caserón a las afueras de Sant Mena. Aquella...

Joan Pere, carpintero

Dix, Die Eltern des Künstlers, 1921, detalle de un viejo.

El bachiller Joan Pere se mira la figura avejentada de su padre y desecha el vocablo «analfabeto». Es una palabra demasiado gruesa, cruel con los suyos, sobre todo cuando han sido los suyos, su padre y su madre, quienes le han permitido cursar letras con el doctor Morros.

Las manos de la Montse

Sucede un día cualquiera. La Montse se despierta una mañana en la cama con ganas de besar a otro hombre. Se llama Lluc y se conocen de la plaza. Ella va, él viene. Ella lo saluda, él le da los buenos días. Ella le sonríe (porque le...

19 de noviembre de 1985

La Loli, de vez en cuando, se giraba y le miraba a los ojos, por ver si seguía ahí, con ella. Iban cogidos de la mano por la calle, como dos enamorados. Cualquiera que los hubiese visto pasar habría pensado que eran una pareja de chavalitos alocados...

15 de noviembre de 1985

Pasadas las nueve y cuarto de la mañana, la Concha (Conchi para los amigos) se puso a fregar los platos que tenía acumulados en la pica. Se le habían juntado las cacharros de la cena con las tazas del desayuno. Abrió el agua, echó un chorrito de...

3 de noviembre de 1985

Empezaron por recuperar los sábados tarde y acabaron por ponerle a trabajar en el turno de los domingos por la noche. En cuestión de tres o cuatro años, le habían quitado los fines de semana junto a su familia (en aquellas fechas, mujer y dos hijos) y...

La sagristia sota la volta grassa

Roís de Corella, Historia de Josef, Valencia, Alfonso de Orta, 1500, letra capital ele.

a noche se derrumba en la calle a las tres de la tarde. Negros nubarrones arruinan el cielo a su paso: llegan cargados de ira y con ánimo sedicioso. El tañido de la campana se levanta contra el trueno gravísimo que brota de las entrañas del abismo...

Fábula de la ardilla roja que no podía pagar

Es esta la fábula de la ardillita roja que, estando dormida, se desvela y decide que se va de casa porque no puede dormir más. Es la madrugada de otras noches, así que la ardillita roja...

Llibre dels homes

De omine o Llibre dit dels homes, Poderna, Josep R., sine die.

Edición castellana del De Omine o Llibre dit dels homes, Poderna, Josep R., sine nomine et sine die, a cargo de Ernesto Barroso.

Fábula de don Tejón y el sindicato de los castores

Baja don Tejón de la montaña con mucho apuro. Los osos de la madera se han vuelto a sus cuevas, a dormir todo un invierno, mientras las patas de las sillas del mundo se siguen combando y partiendo. ¡Menudo escándalo se iba...

El miedo del Pablito

Amades, Costumari català, Barcelona, Salvat Editores, 1950, tomo V, página 329, grabado de una «anguila».

las manos de su madre, rojas de frío. Están mojadas del agua sucia del barreño, donde ha echado las tripas y la vida de la anguila. Pero aquello no es un pez. Le han dicho en clase que sí, que no es una serpiente, pero no hay...

El rapte de la doncella

Amades, Costumari català, Barcelona, Salvat Editores, 1950, tomo I, página 798, grabado de «Jacinto del Castillo».

Era nit als camins,

gola de llop ben negra.

Era la nit més fosca,

sens lluna, sens estrelles.

Un trot sortí del poble,

el trot d'una tempesta.

Era el salvatge Roc,

va fugint per la llera.

Esglais i crits i torxes

i més cavalls i fressa,

prò com un tro cavalca,

com un'ànima en pena,

i els bons...

El recuerdo de la Juliana bajo la escalera que lleva de la puente vieja al molino

Piensa, al masturbarse en el hueco de la escalera que lleva de la puente vieja al molino, en la libertad que la movía a levantar los pies en el aire y dejarse penetrar por aquel pene humilde y suyo. Él, que embestía como un bestia, se vaciaba...

El Lluc y las ganas de l'Aneta

per'llò de l'altra dia. M'has de perdonar si vaig fe'una mica'l tanoca, dona. Prô pensa que volia trobar-te… I-I pot-potser que begués una mica massa, eh? No't pensis qu'és qualsevol cosa enfilar-se a la teva finestra, Aneta». Luego apura el vaso de un trago y mira a...

La Marieta y las vidas por vivir

Holst, The Teachers' and Pupils' Cyclopaedia, Kansas City, The Bufton Book Company, 1909, dibujo de un ruiseñor.

De camino a la prisión donde canta la calandria y responde el ruiseñor, la Marieta se acuerda de la vida cabrera que no vivió. Aquel hombre de la montaña era guapísimo, la verdá, y, a ella, no le hubiese pesado nada amontonar sus retoños a pares en...

Novísima égloga

Barroso, El escritorio de Nemoroso, 2019, en base al «Bonheur de vivre» de Matisse de 1905.

Estando cada uno en su casa, en su cuarto, en su ordenador, Salicio juntamente y Nemoroso se lamentan, y alzan su queja blanda con teclas duras a través de la línea de teléfonos.

Setenta y cinco hercios les contemplan de espaldas a un tiempo que se presume...

Páginas 2 y 3 del capítulo XLIV de Les jours de la fièvre

Kollwitz, Conspiración, 1893-97, detalle de los conspiradores.

la vida quema» siguió diciendo. «He sido cegado y he estado sordo y he prohibido las emociones más intensas de mi vida por un tiempo largo. Era mi camino de proteger. Nadie, ########, quiere morir calcinado. Ni uno. Deja que te cuente una cosa, amigo. Fue...

L'Aldonça y las flores de la fotinia

—Olora aquesta.

—No.

—No?

—No. No m'agrada l'olor de les flors.

—Que no t'agrada què?

L'Aldonça se atora. Demasiados recuerdos de golpe y todos tienen que ver con la luz de aquellos jardines de su niñez. Piensa en declararlo tal como viene, pero qué le importarán a nadie sus manías. Niega con...

La Joana y el teatro viejo

Schiele, Casas viejas en Krumau, 1917.

—Ho sents?

—Què passa?

—Això.

—Sí.

—Què és? Què pot ser?

—No ho sé. Semblen uns músics… al teatre vell?

—Vols dir, Pere?

—Sona per'llà, no?

—Sí, sí.

—Doncs, baixant per'llà…

—Ja sé on és, jo.

—Ja. És raro.

—Molt. Era tancat de fa molt temps, oi?

—Sí. Jo'l recordo sempre així.

—I jo.

La fachada del teatro viejo niega la memoria...

Algunas noches de julio

Barroso, Algunas noches de julio, 2019, en base a la «Vista de l'edifici» de Pladevall i Font de 1988.

Incluye tres capítulos de «Los misterios del castillo».

El miedo del Pauet

Amades, Costumari català, Barcelona, Salvat Editores, 1950, tomo II, página 393, grabado de las fieras del hostal de la Llàntia.

en la mirada perdida de un crío entre las paredes altas de un callejón. Al final d'escanyacans, hay tres escalones de piedra antigua que bajan al corredor de las moscas. El Pauet no se atreve a pasar solo. Es un pasillo lóbrego, donde el silencio se le...

12 de noviembre de 1985

Aunque el cielo seguía preñado de negrura, l'Anton no había vuelto a pensar ni en los misiles de los hombres, ni en el fin de las plantas y las bestias sobre la faz de la tierra. Su miedo, aquella noche del doce de noviembre de 1985, era...

La dicha de la Remei o La determinación de los miserables I

Pichot Gironés, Escena de mercat, 1906-11.

Visto de fuera, l'Aleix no comprende a qué responde la dicha de la pobre Remei. Él ha llegado a su puesto de frutas huyendo de cierto aire sombrío que va tras sus pasos y ella solamente ha sabido responderle con una sonrisa sincera y franca: «Voldràs un...

El pensamiento de la Joana

—De vegades, em demano quines coses pensaríem si tot estigués bé…

—Quin tot?

—Doncs…

—Vols que la tregui?

—No. No'ncara. Abraça'm ben fort.

—Val.

—Les coses, no? Tot, vull dir.

—Ja.

—Saps?

—Sí, sí. Pues no ho sé. Pot ser que no penséssim en res, al final.

—Vols dir?

—No caldria, no?

—No sé, jo. Això voldria dir que...

Fábula de la hormiga y los sapos de la audiencia

En el reloj de la audiencia, a media mañana, pegan unos rayitos de sol muy buenos que dan mucho gusto y no poco sueño a quien los mira. La hormiguita, obrera de nacimiento, acude a su cita a la hora en punto...

Diálogo de la azotea o La resignación de las feas

Amades, Costumari català, Barcelona, Salvat Editores, 1950, tomo I, página 265, detalle de un cielo de brujas.

unos pocos escalones más, antes de abrir la puerta. Luego sale a la azotea y recibe todo el azul del cielo en los ojos:

—Quin dia, tu!

—Veritat?

L'Encarnació baja la vista a los tejados del barrio y, como se le antojan prosaicos de aburrimiento, se vuelve sobre sus pies...

'Cause today I've found my friends...

Falsa elegía del verano del noventa y siete.

L'Aldonça y el amor de los brutos

desnudos, sobre el musgo. Tiene unos dedos muy redonditos, como graciosos. Le da lástima ponerlos en la roca viva de la gruta. Está cubierta de una capita de baba fría, muy asquerosa. Debe de ser agua, pero no ves de dónde mana. Espera. Si das un paso...

Macías, penado de amor

San Pedro, Cárcel de amor, Barcelona, Juan Rosenbach, 1493, detalle de una estampa del salvaje.

Noches frente al espejo le advertían de su hechura pobre y desastrada: los ojicos llorosos, el gesto torcido, la color demudada... Si no le hablaba, no podía rechazarlo y, si no lo rechazaba, cabía esperar.

Faula de l'unicorn i la bagassa

Questión de amor de dos enamorados, Valencia, Diego de Gumiel, 1513, letra capital eme.

erda de muntanya no pudor» sentencia, nada más verla con el pie hundido en la boñiga; la mujer, carita de niña (niña enfurruñada), restriega con más aversión que vehemencia la suela de su zapatilla (en exceso escotada) contra el musgo tierno, más verde, de un pedrusco cualquiera...

El viejo Joan Pere y el embrujo de la luna boscosa

La luna no va de tejado en tejado como acostumbra. Esta noche salta de árbol en árbol según la vieja usanza. Parece más feliz y salvaje que nunca y el viejo Joan Pere no sabe si se debe al aspecto indómito que le dan las agujas de...

El bachiller Joan Pere y el rapto de la doncella

lo descuidados que están los granados, por fuera. El bachiller Joan Pere trama saltar el muro a la manera de los bandidos del romance, pero, viendo la altura que acumulan las piedras, se le antoja que el salto cae de la parte de la leyenda y del...

Diálogo de la prisión o El hambre de los espectros

Amades, Les millors llegendes populars, Barcelona, Editorial Selecta, 1979, grabado de la página 267.

Desde que lo tienen encerrado en aquella celda del calabozo, oye todas las noches cómo se despliega una música de espectros que le sobrecoge el ánimo horriblemente. Sucede cerca de las nueve, poco antes de las campanadas. La melodía desciende de la calle, como la sombra y...