poderna

16 de setiembre de 1988

Las moscas llevaban toda la mañana pegándose de hostias contra el cristal de la ventana y, al Paco A., viéndolas de dentro, todo lo que se le ocurría pensar era «que os jodan, mierdosas». Volvía a rascarse los pelos del bigote, donde las otras veces. Cada vez...

1 de junio de 1987

—Hoy es el último día que vendremos, Sergio.

—Sí?

—Sí. Hoy se acaba el ciclo, amigo.

—Y qué pasará luego?

—Luego? No sé…

El hombre alto se encogió de hombros y sonrió, «quién sabe, pequeño».

—Bueno…

—Has comido bien, estos días?

—Sí, sí.

—Muchas chuches?

—No, no. Ninguna.

—Eso está bien, Sergio. Que ayudes a un amigo...

8 de mayo de 1987

—Que no viene?

—No, déjalo.

—Vale.

Pero el Sergio L. no veía nada claro que el Sergio A. se quedase solo en la puerta del castillo de Sant Mena algunas tardes, después de la merienda y de jugar un rato. Vale que vivía cerca y eso, pero el Sergio...

14 de abril de 1987

—Pues yo no pienso entrar.

—Po'si l'has colgao tú…

—Pues yo no voy.

—Pos alguien tendrá que ir, no?

—Que no, tío. Que no quiero entrar, yo.

—Tú l'has colgao, vas tú.

—Que paso de meterme ahí, yo.

—No me seas caguica, enano gafotas…

—No te pases, tío.

El David B. le había pegado un...

Balada de la gitanilla

Pasada la medianoche, su hermana volvía a escabullirse por el ventanuco del carromato: salía del catre con cuidado de no despertarla, caminaba de puntillas hasta los postigos, que estaban al fondo de la habitación, y, después de abrirlos de poco a poco, saltaba fuera. Caía en silencio...

Pago previo

Debo estas líneas a mi viejo amigo David B. por enseñarme su pueblo de mierda.

6 de febrero de 1986

El día estaba quieto como una mala cosa, como si no fuera a pasar nada más en Sant Mena. Las nubes eran grises y frías y el silencio, de algún modo, pesaba sobre todas las cosas calladas. El Carles reconocía la crudeza del invierno por la escarcha...

Maria, enamorada

Felixmüller, Liebespaar von Dresden, 1928, detalle de la muchacha.

Ella estaba allí. Le costaba creerlo, pero ella se había aparecido a continuación de la página de su libro y se llegaba hasta él, a su encuentro.

3 de febrero de 1986

…y se apagaban las luces, ya. Él no tenía que abrir los ojos legañosos para saberlo. El viejo de la calavera se lo había dicho al hombre del coche, la última vez que se habían visto. Éste no nos dura ni una luna, «larvæ, larvæ, larva...

2 de febrero de 1986

No todo el mundo tiene una barra de hierro en casa, Juan. Aunque él estaba dispuesto a matar a golpes a su novio, «tú sólo tienes que pedirlo», las ferreterías de Sant Mena cerraban los domingos y festivos y había tenido que buscar algo contundente (lo que...

23 de enero de 1986

Miraba el viento en las ramas de los árboles y no sabía qué tenía, la pobre. Le parecía que el otoño estaba por llegar, pero la luz del día (que ni era día, ni era noche) la quería engañar por alguna razón que no pillaba. Si no...

El duende de Gallifa

Mala lluna. Recull de contes gòtics i altres fantasies, Sant Celoni, El molí vell, 2011.

De la antología «Mala lluna. Recull de contes gòtics i altres fantasies», Sant Celoni, El molí vell, 2011.

Panorama del llano

Al viejo edificio se accedía bajando unas escaleras. Esto, desde la calle de no sé qué general. Un primer chorro de agua, en una fuente, te recibía llegando al rellano y un segundo tramo de escaleras te dejaba frente a una de las puertas de entrada. La...

Diálogo del Cisco y en Fageda sobre la mujer de uno

—De vegades em miro la dona i penso què coi foto'mb ma vida que no me l'estic follant tot el puto dia…

—Què dius ara, noi?

Esto último lo pregunta el Cisco antes de darle una chupada larga y sentida al cigarrillo. En Fageda, a su lado, no acaba...

1 de febrero de 1986

En la mañana del sábado, a eso de las diez-diez y cuarto del primero de febrero de 1986, la señora Enriqueta O. vino a la panadería para decirle que habían profanado la capilla del castillo de Sant Mena, «qué horror, hijo mío, no sé dónde vamos a...

El cavaller i la dona santa

Cancionero General, Valencia, Jorge Costilla, 1514, letra capital ce.

anta la tórtola, prendida del laurel, a la tarde temprana, a la prima primavera que no ha de ser suya, y oscurece la voz, más triste. La umbría del jardín, cerrado por muros centenarios, la alivian el trino distraído del jilguero o la coplilla suave que...

29 de enero de 1986

Miraba a la señora Enriqueta hablar y no lograba escucharla. Había empezado diciendo que tenía a su hijo Javi en casa, «sin hacer nada», y el Juan le había perdido el hilo poco después, cuando comenzaba a explicarle que estaba preocupada por él, como si al chaval...

28 de enero de 1986

Abrió la puerta, «clinc, clinc», y retrocedió por un instante a los días felices de su infancia. No tendría más de cinco ó seis años cuando su padre lo mandaba a por clavos a Cal Tomeu, «y te traes el cambio, mocoso». La ferretería de su pueblo...

25 de enero de 1986

Que resultó que no les quedaban churros con chocolate, que allí sólo vendían palomitas calientes, «señor mío». El Juan sentía que las horas se desmoronaban sobre las racholas de la pared. En lugar de empujar adelante las putas agujas del reloj, empañaban el reflejo del fluorescente con...

Aneta, gorda

Kanoldt, Halbakt II, 1926, detalle de la mujer.

Se llamaba Ana (Aneta) y no olvida la mañana que, yendo de camino a clase, se subió a su balcón de un respingo. Ella estaba dentro, cambiándose. Se había quitado el camisón de dormir y el Lluquet le pudo ver las bragas y el culo fofo, sin gracia. Luego se embargó mucho rato en la visión de sus muslos, que eran apretados en carnes y estaban sin ropa.

31 de enero de 1986

…otra vez, con la voz arrugada de papelotes. Si miraba para arriba, le parecía como si fuera un túnel, con la luz blanca (que no era blanca) al final de todo. Él se estaba abajo, oyéndolo hablar todo el tiempo:

—Chaval, chaval…

—Qué?

—Chaval…

—No.

—Tú, chaval…

—Que no quiero.

—Tienes de decírmelo...

El misterio de Sant Mena

Reja, Nocturno del castillo de Sentmenat en B/N, 2011.

Elegía de terror. 1985-1986.

26 de enero de 1986

Algo (algo que se le escapaba de las manos, algo que aún no tenía nombre) le hizo girar a la derecha en el cruce del Doctor Fleming con Climent Humet. Apuró los últimos metros de acera del pueblo para meter la cabeza entre los hombros y, en...

Historia del viejo del guardacantón II-VIII

Bonaventura se levantó del catre y siguió a la Griteta hasta el dormitorio de su madre. Hiltrud estaba tumbada de costado sobre la cama de matrimonio y las sábanas y el colchón estaban manchados de sangre. Bonatrud lloraba en su cuna porque Hilventur lloraba en el suelo...

7 de noviembre de 1985

—Pelopo!

—Tu padre, tapón!

El pelopo era el Míguel y el tapón de botella, el Pedro. Dos buenos amigos del 7ºC que se despedían, como casi cada tarde, hasta el día siguiente (en aquella ocasión, un viernes). El Dani V., que volvía del cole con ellos, devolvió el...

27 de enero de 1986

…porque la pupa del brazo se le ponía también en los sueños y, cuando se sentaba a la mesa, en la cocina de su casa, la leche se le había enfriado «una barbaridá» y su madre ya no estaba más, «hijo mío, hijo mío». Él tenía...

14 de enero de 1986

Las vueltas en la moto (las calles nocturnas, los coches aparcados, las aceras vacías) habían ido cebando la peor de las ideas que había tenido aquella noche, que había sido (casi-casi) la primera de todas. El Rafa se había pasado más de dos horas buscando razones para...

21 de enero de 1986

…larva, larva. Ahora dilo tú». La voz que estaba en su cabeza salía de un agujero en la pared porque, un día, alguien había quitado una piedra de abajo de la pared y había dejado un agujero negro para que hablasen los de abajo si querían. Se...

Historia del viejo del guardacantón II-V

Bartholomaeus Anglicus, De propietatibus rerum en romance, Toledo, Gaspar de Ávila, 1529, detalle de la estampa del folio K4v, y Les bruixes catalanes, Los libros del cuentamiedos, 2009, grabado de la página 99.

Durmieron. La vaca les permitió soñar hasta bien entrada la mañana. El gallo, no. El gallo era estúpido y cantó lo suyo al rayar el nuevo día. Hiltrud se levantó de inmediato. Dijo algo que tenía que ver con el pequeño Hilventur y dejó de ser...

18 de enero de 1986

Miraba a la calle, por la ventana, y no pensaba nada. La luz de la tarde se le antojaba cálida sobre la fachada del ayuntamiento y, sin embargo, el Juan sentía un frío de muerte que le calaba en el fondo de los huesos. Volvió a remover...

'Cause today I've found my friends...

Falsa elegía del verano del noventa y siete.

20 de enero de 1986

La sala de reuniones era la forma que tenían de llamar al cuarto de los ratones en el cole porque no era verdá que nadie se reuniera allí dentro. El Míguel había estado una vez entre aquellas cuatro paredes y era un espacio cerrado, sin ventanas, al...

Llucia, mujer

Ceruti, La lavandera, 1736, detalle de la lavandera.

La Llucia (nacida Maria Llúcia) es la mujer del Cisco y tiene sus años, que son cuarenta y siete. Ha parido cinco veces y los muy cabezones, entre que están dentro y no salen, se fueron haciendo sitio en su seno y la Llucia, si nunca tuvo que tener figura para nada, la perdió.

Los cuartos traseros de la Montse con giro al final

La Montse baja las escaleras a una voz de la Lleonarda, «c'aquí demanen per tu!». Se ha echado un pañolón por encima y anda descalza, como cuando tenía quince años. Pasa al salón y ve a la tabernera en su mecedora, junto al fuego del hogar: «Qui...

13 de enero de 1986

La Concha (aquella mañana clara del lunes trece de enero de 1986) estaba alegre porque sí. Que su amante, el Carlos, se hubiese comportado como un caballero y se hubiese pasado la noche en el sofá del salón (con un ojo abierto y un...

Vida del salvaje Roc VIII

Finalmente, el salvaje Roc echa abajo la puerta, irrumpe en la celda y la toma en sus brazos:

—Prô quina follia és aquesta?!

Ella, una sombra pálida de la que fuera Caterina, tiembla de pasión.

—R-Roc? Eres tú?

Frente a ella, apenas queda nada del chaval que la pidiera a la...

Acto 31

La luz

tos tras tos

cae

hasta

el cieno

último de los

pulmones.

Les escales a la draperia vella: «s'hi fan draps vermells»

Roís de Corella, Historia de Josef, Valencia, Alfonso de Orta, 1500, letra capital e.

speraba sentado en los escalones del entresuelo, si no a oscuras, en la penumbra de pensamientos pegajosos e inquietudes tempranas. Daba vueltas a su gorra y, dando vueltas a su gorra, se afirmaba en su propósito de prometerle amor eterno. Podían casarse en un año: aunque seguía...

2 de enero de 1986

El día dos todo el mundo volvía a comer pan. El Juan tenía que abrir de nuevo la panadería (otro año más, otro mes más, otro jueves más) y, sin embargo, no le quitaba un ojo de encima a las agujas del reloj, en la pared de...

5 de enero de 1986

El Rafa le pilló un cigarrito a l'Anton, «je», y le dijo que no, que él no conocía de nada a aquella pobre pava. Después (después de pensarlo y de decirlo) se quedó muy callado, como pensativo. Ponía los ojos en cualquier parte y trataba de acordarse...