poderna

Fábula de la ardilla roja que no podía pagar

Es esta la fábula de la ardillita roja que, estando dormida, se desvela y decide que se va de casa porque no puede dormir más. Es la madrugada de otras noches, así que la ardillita roja...

Fábula de don Tejón y el sindicato de los castores

Baja don Tejón de la montaña con mucho apuro. Los osos de la madera se han vuelto a sus cuevas, a dormir todo un invierno, mientras las patas de las sillas del mundo se siguen combando y partiendo. ¡Menudo escándalo se iba...

El miedo del Pablito

Amades, Costumari català, Barcelona, Salvat Editores, 1950, tomo V, página 329, grabado de una «anguila».

las manos de su madre, rojas de frío. Están mojadas del agua sucia del barreño, donde ha echado las tripas y la vida de la anguila. Pero aquello no es un pez. Le han dicho en clase que sí, que no es una serpiente, pero no hay...

4 de noviembre de 1985

Aunque se había levantado de la cama a las cuatro y media de la madrugada, no supo de su vida en Sant Mena hasta que subió la persiana metálica del negocio de sus padres (que entonces ya era suyo). El estruendo que se armó al levantarla rompi...

El rapte de la doncella

Amades, Costumari català, Barcelona, Salvat Editores, 1950, tomo I, página 798, grabado de «Jacinto del Castillo».

Era nit als camins,

gola de llop ben negra.

Era la nit més fosca,

sens lluna, sens estrelles.

Un trot sortí del poble,

el trot d'una tempesta.

Era el salvatge Roc,

va fugint per la llera.

Esglais i crits i torxes

i més cavalls i fressa,

prò com un tro cavalca,

com un'ànima en pena,

i els bons...

L'Aldonça y las flores de la fotinia

—Olora aquesta.

—No.

—No?

—No. No m'agrada l'olor de les flors.

—Que no t'agrada què?

L'Aldonça se atora. Demasiados recuerdos de golpe y todos tienen que ver con la luz de aquellos jardines de su niñez. Piensa en declararlo tal como viene, pero qué le importarán a nadie sus manías. Niega con...

Algunas noches de julio

Barroso, Algunas noches de julio, 2019, en base a la «Vista de l'edifici» de Pladevall i Font de 1988.

Incluye tres capítulos de «Los misterios del castillo».

La Joana y el teatro viejo

Schiele, Casas viejas en Krumau, 1917.

—Ho sents?

—Què passa?

—Això.

—Sí.

—Què és? Què pot ser?

—No ho sé. Semblen uns músics… al teatre vell?

—Vols dir, Pere?

—Sona per'llà, no?

—Sí, sí.

—Doncs, baixant per'llà…

—Ja sé on és, jo.

—Ja. És raro.

—Molt. Era tancat de fa molt temps, oi?

—Sí. Jo'l recordo sempre així.

—I jo.

La fachada del teatro viejo niega la memoria...

3 de noviembre de 1985

Empezaron por recuperar los sábados tarde y acabaron por ponerle a trabajar en el turno de los domingos por la noche. En cuestión de tres o cuatro años, le habían quitado los fines de semana junto a su familia (en aquellas fechas, mujer y dos hijos) y...

Fabulación del gigante

Kittelsen, Trol de bosque, 1906.

Pasa página (la lluvia empaña los cristales) y halla una bella estampa. Junto a los versos del poeta, los versos que se aburren, ve subir a la muchacha la ladera del monte (cualquier monte) por una cuesta. Lleva una cestilla a su tío abuelo que nada del...

El miedo del Pauet

Amades, Costumari català, Barcelona, Salvat Editores, 1950, tomo II, página 393, grabado de las fieras del hostal de la Llàntia.

en la mirada perdida de un crío entre las paredes altas de un callejón. Al final d'escanyacans, hay tres escalones de piedra antigua que bajan al corredor de las moscas. El Pauet no se atreve a pasar solo. Es un pasillo lóbrego, donde el silencio se le...

Germana, fregona

Casas, Estudio de joven, 1893, detalle del retrato.

Germana, que lo miraba con ternura, quiso creer que, tras toda aquella palabrería, el joven Enric no quería sino pedirle salir a dar un paseo, pero que el parecer de su familia, gente letrada y con estudios, le impedía figurarse con una fregona.

La fiebre de l'Enric Clotet

porque lleva días pensando en ella. Le arden las entrañas. Se quema de mala manera. Y no sabe dónde meterse. Puede ocupar su tiempo con sonetos del Renacimiento o puede tropezar largamente en abruptos consonantes palaciegos, pero su pensamiento vuelve con naturalidad a su cauce y la...

El pensamiento de la Joana

—De vegades, em demano quines coses pensaríem si tot estigués bé…

—Quin tot?

—Doncs…

—Vols que la tregui?

—No. No'ncara. Abraça'm ben fort.

—Val.

—Les coses, no? Tot, vull dir.

—Ja.

—Saps?

—Sí, sí. Pues no ho sé. Pot ser que no penséssim en res, al final.

—Vols dir?

—No caldria, no?

—No sé, jo. Això voldria dir que...

El Carles y la supervivencia del Galemys pyrenaicus (caroli o no)

Genovart i Boixet, Pont romà sobre la riera de Caldes i cases del poble sobre el riu, 1920-35.

nada por más que busque. Hace días que el morro le dice que no se trata del Galemys pyrenaicus de manual. Ha descubierto algunos indicios que sustentan la existencia de un nuevo taxón. Si pudiera hacerse con un ejemplar, tendría en sus manos el holotipo que...

Vida del salvaje Roc V

Antes había estado allí con una tal Carla, Camila o Carola. Lo recuerda bien, por las pecas en las tetas. Era de un rojo encendido y se ofrecía con gusto, la lengua muy jugosa y tierna fuera de la boca. Tuvieron que salir del local entre empujones...

Fábula de la hormiga y los sapos de la audiencia

En el reloj de la audiencia, a media mañana, pegan unos rayitos de sol muy buenos que dan mucho gusto y no poco sueño a quien los mira. La hormiguita, obrera de nacimiento, acude a su cita a la hora en punto...

Les escales a la draperia vella: «s'hi fan draps vermells»

Roís de Corella, Historia de Josef, Valencia, Alfonso de Orta, 1500, letra capital e.

speraba sentado en los escalones del entresuelo, si no a oscuras, en la penumbra de pensamientos pegajosos e inquietudes tempranas. Daba vueltas a su gorra y, dando vueltas a su gorra, se afirmaba en su propósito de prometerle amor eterno. Podían casarse en un año: aunque seguía...

31 de octubre de 1985

Aquella noche de finales de octubre de 1985 no hubo luces en el cielo de Sant Mena, ni estruendo de voces en las montañas cercanas. Se produjo, sin embargo, una pequeña bajada de tensión en la red eléctrica, semejante, en su duración, a un bostezo grotesco y...

Diálogo de la azotea o La resignación de las feas

Amades, Costumari català, Barcelona, Salvat Editores, 1950, tomo I, página 265, detalle de un cielo de brujas.

unos pocos escalones más, antes de abrir la puerta. Luego sale a la azotea y recibe todo el azul del cielo en los ojos:

—Quin dia, tu!

—Veritat?

L'Encarnació baja la vista a los tejados del barrio y, como se le antojan prosaicos de aburrimiento, se vuelve sobre sus pies...

Llibre dels homes

De omine o Llibre dit dels homes, Poderna, Josep R., sine die.

Edición castellana del De Omine o Llibre dit dels homes, Poderna, Josep R., sine nomine et sine die, a cargo de Ernesto Barroso.

L'Aldonça y el amor de los brutos

desnudos, sobre el musgo. Tiene unos dedos muy redonditos, como graciosos. Le da lástima ponerlos en la roca viva de la gruta. Está cubierta de una capita de baba fría, muy asquerosa. Debe de ser agua, pero no ves de dónde mana. Espera. Si das un paso...

El viejo Joan Pere y el embrujo de la luna boscosa

La luna no va de tejado en tejado como acostumbra. Esta noche salta de árbol en árbol según la vieja usanza. Parece más feliz y salvaje que nunca y el viejo Joan Pere no sabe si se debe al aspecto indómito que le dan las agujas de...

El bachiller Joan Pere y el rapto de la doncella

lo descuidados que están los granados, por fuera. El bachiller Joan Pere trama saltar el muro a la manera de los bandidos del romance, pero, viendo la altura que acumulan las piedras, se le antoja que el salto cae de la parte de la leyenda y del...

Diálogo de la prisión o El hambre de los espectros

Amades, Les millors llegendes populars, Barcelona, Editorial Selecta, 1979, grabado de la página 267.

Desde que lo tienen encerrado en aquella celda del calabozo, oye todas las noches cómo se despliega una música de espectros que le sobrecoge el ánimo horriblemente. Sucede cerca de las nueve, poco antes de las campanadas. La melodía desciende de la calle, como la sombra y...

Las garrapiñadas de l'Encarnació

monedas de plata, sino unos cuartos miserables que le ha rascado al bolsillo de la chaquetilla. El bachiller Joan Pere es tan pobre que coge el cucurucho de las garrapiñadas y se vuelve al banco, junto a la muchacha. No la mira más que un segundo, por...

Sots feréstecs

Roís de Corella, Historia de Josef, Valencia, Alfonso de Orta, 1500, letra capital hache.

e sabido que te han crecido las tetas, que ya no queda nada de aquellos frutos tiernos, delicados, que tomara en tu pecho, que apenas recuerdas. He sabido que vives sola. Que ningún hombre, en todo este tiempo, ha querido ver la huella de mis manos en...

Flor varia de leyendas

Puvis de Chavannes, Otoño, 1865.

Odre viejo de cuentos. Postales del barrio.

Fábula del gato garduño que no quería trabajar

Es esta la fábula del gato garduño que se pasa las mañanas al sol, hecho un ovillo. No quiere trabajar por nada del mundo y esto, en el barrio, lo saben todas las palomas, por eso, cuando la urraca...

Diálogo del Cisco y en Fageda acerca de la nave de los locos

Badius Ascensius, Stultiferae naves, Burgos, Fadrique Biel de Basilea, circa 1501.

—Què tens aquí?

—Tu, escolta…

El Cisco se pone el papelote frente a las narices y presenta el dilema a pelo: hay un barco cargado con cientos de pasajeros en alta mar.

—Val?

—Val.

Por lo que sea, el barco se va a pique y resulta que solamente hay un bote salvavidas...

La font de l'escala

Cancionero General, Valencia, Jorge Costilla, 1514, letra capital ce.

onsumados, el uno en brazos del otro, yacían más tranquilos, más hermosos. Ya fuera en la huerta de frutos abotargados o en el pajar, departían sobre el amor — preferían, con todo, su escondite en la dehesa, cenador natural entre fresnos floridos, donde murmulla la fuente el...

El bachiller Joan Pere y la cabeza del salvaje Roc

porque hay calles en Poderna que sólo llevan cuesta abajo, como la vida misma. El bachiller Joan Pere querría subir por la antigua portalada, en dirección al convento de las beguinas, pero sus pasos no son suyos. Camina pensando si es preciso llamar recuerdo a la sensación...

Historia del viejo del guardacantón II-V

Bartholomaeus Anglicus, De propietatibus rerum en romance, Toledo, Gaspar de Ávila, 1529, detalle de la estampa del folio K4v, y Les bruixes catalanes, Los libros del cuentamiedos, 2009, grabado de la página 99.

Durmieron. La vaca les permitió soñar hasta bien entrada la mañana. El gallo, no. El gallo era estúpido y cantó lo suyo al rayar el nuevo día. Hiltrud se levantó de inmediato. Dijo algo que tenía que ver con el pequeño Hilventur y dejó de ser...

Diálogo del Cisco y en Fageda a cuenta de la vieja d'escanyacans

—S'ha mort l'Adelina.

—Qui?

—Una vella.

—Ah.

En Fageda no sabe que l'Adelina era una vieja huraña, fea y malcarada que apenas se saludaba con nadie en el barrio. No es que lo piense en ningún momento, pero tampoco habría querido conocerla:

—No la coneixia.

—Era la vella que vivia a la casota...

Lo somni del mestre

los alumnos siguen escribiendo «in media res» con la bizantina, venía diciendo, cuando le llegaron voces que faltaban a su reputación como hebraísta: que si componedor de villanías, que si le va grande el arte mayor, que si amigo de catalanes… Y miraba las manzanas del manzano...

Nota del editor

Fue en una noche de tormenta, en la casa de verano de los Puig, sita en Villamaniscle, cuando este humilde aprendiz de editor se topó con un librito muy viejo y precioso. Corría el mes de agosto del año 2007. Cierta desazón, que me impedía el sueño...

Jettel que te quiero Jettel

Garcilaso de la Perra, Jettel que te quiero Jettel, Cerdanyola del Vallès, La Cesura, 2011.

Obras casi completas de Garcilaso de la Perra. Edición a cargo de Ernesto Barroso.

El Lluc y las ganas de l'Aneta

per'llò de l'altra dia. M'has de perdonar si vaig fe'una mica'l tanoca, dona. Prô pensa que volia trobar-te… I-I pot-potser que begués una mica massa, eh? No't pensis qu'és qualsevol cosa enfilar-se a la teva finestra, Aneta». Luego apura el vaso de un trago y mira a...

Manel de les Anxoves

Gutiérrez Solana, Marinero con cesto, 1930, detalle del marinero.

[...] la Eulàlia estaba entonces casada con el Manel de les Anxoves, el Manel que decían el Calçasses y que pasaba por un hombre bueno y esforzado, que es lo que era, amén de un pobre diablo, pues no dejaba de viajar dejándola a ella sola y triste en casa.

El Lluc y la luna larga

de la jornada laboral y se ha pasado todo el día sin ninguna gana de plegar. A última hora, cuando no le iban a decir nada por ponerse a pasar la escoba sobre el mucho serrín del suelo, ha cogido una silla vieja y ha comenzado a...

Los cuartos traseros de la Montse con giro al final

La Montse baja las escaleras a una voz de la Lleonarda, «c'aquí demanen per tu!». Se ha echado un pañolón por encima y anda descalza, como cuando tenía quince años. Pasa al salón y ve a la tabernera en su mecedora, junto al fuego del hogar: «Qui...